domingo, 3 de noviembre de 2019

El Plan de Trabajo del Gabinete Ministerial y el Sector Digital


El 30 de octubre del 2019 el presidente Martín Vizcarra y el primer ministro Vicente Zeballos expusieron su plan de trabajo y medidas del Gabinete Ministerial para lo que queda del presente gobierno[1]. Entre las diversas acciones enumeradas en esta presentación cabe destacar aquellas que están directamente relacionadas con el desarrollo digital del país y que es necesario comentar enlazándolas con el discurso presidencial del 28 de Julio del 2018 tratado en un artículo previo de este blog[2].
El Presidente y el Primer Ministro presentan el Plan del Gabinete

Sobre lo digital y el desarrollo del país
El primer aspecto para resaltar claramente es el avance respecto a la conciencia del gobierno sobre el impacto de la digitalización en el país. En el plan se menciona: “Hoy el mundo experimenta una revolución digital. Esta revolución está permitiendo a los gobiernos aprovechar el avance de las tecnologías digitales para elevar la competitividad de los países, fomentar la prosperidad económica de sus ciudadanos y reducir posibles hechos de corrupción”.

Es realmente la primera vez que un discurso de un primer ministro menciona el hecho clave de la transformación digital y es importante reconocer firmemente este avance. El cambio digital parte notoriamente de una decisión política y el reconocimiento a este nivel es un primer paso decisivo.

Sin embargo, hay varios aspectos que aún quedan pendientes. Entendiendo que la presentación debe organizarse en los ejes del plan de gobierno no queda claro porqué el tema digital es incluido en el eje de “Lucha contra la Corrupción” y menos aún en un acápite de “Transparencia y Cercanía a la Ciudadanía”. Hubiera sido más apropiado incluirlo como un tema independiente dentro del eje “Crecimiento Económico” o incluso el de “Desarrollo Social”.

Otro aspecto que se desprende del párrafo es que la revolución digital mencionada se enfoca en el plano del gobierno y no en el de toda la sociedad. Si bien puede parecer trivial este concepto es  en realidad fundamental; la revolución digital no es instrumento de los gobiernos, es un cambio económico, social y político al cual los gobiernos deben contribuir desde sus diferentes atribuciones.

Mi interpretación sobre estos dos puntos es que si bien se ha avanzado en la conciencia de que la revolución digital existe aún no se comprende cabalmente su naturaleza e impacto y será necesario ampliar la visión de ésta y su rol en el desarrollo del país.

Sobre la Estrategia de Transformación
El plan de trabajo presenta una estrategia de transformación con 4 ámbitos de trabajo: la economía digital (Ministerio de la Producción PRODUCE), la educación digital (Ministerio de Educación MINEDU), la conectividad digital (Ministerio de Transportes y Comunicaciones MTC) y el gobierno digital (Presidencia del Consejo de Ministros PCM); y además menciona la creación futura de un Sistema Nacional de Transformación Digital.

Para entender las estrategias de transformación de los países podemos remitirnos al Informe de fortalecimiento Institucional de las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC) encargado por el Consejo Nacional de la Competitividad CNC el año 2014[3].  Este estudio elaboró una propuesta de arreglo institucional basado en el diagnóstico de la situación en el Perú y la comparación de casos internacionales en varias dimensiones. La propuesta fue claramente la de implantar un modelo centralizado basado en una entidad con alto empoderamiento, en principio un Ministerio de las TIC (como el caso colombiano) o alternativamente una Agencia (como el caso uruguayo), con muchas ventajas sobre un modelo descentralizado como el propuesto por el Plan de Trabajo del Gobierno.

Ante un Estado con una baja capacidad de coordinación, la descentralización de las responsabilidades del desarrollo digital en cuatro entidades (echando en falta algunas otras, como el Ministerio de Vivienda) lo dispersa y ralentiza, haciéndole perder efectividad. Además, esas propias entidades aún tienen muchos aspectos pendientes en sus propias competencias que deben resolver. Por ejemplo, PRODUCE aún debe revisar su política de innovación y de diversificación productiva, así como entender cómo articularlas con el desarrollo digital; por otro lado, el MTC aún no resuelve el tema de la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica, básico para el desarrollo digital.

La creación del denominado Sistema Nacional de Transformación Digital no mejoraría sustancialmente las cosas. Si bien los Sistemas Funcionales son indicados en la LOPE[4] como un mecanismo para asegurar el cumplimiento de políticas públicas que requieren la participación de todas o varias entidades del Estado, no tienen en la práctica la fortaleza necesaria para una articulación efectiva. Por ejemplo, el Sistema Nacional de Informática, cuyo ente rector es la Secretaría de Gobierno Digital SEGDI de la PCM, existe desde el año 1990[5] y aún requiere consolidarse.

En este aspecto la propuesta de una entidad (Ministerio o Agencia) que centralice la política de desarrollo digital en el Perú convirtiéndose en un ente rector empoderado es largamente la más conveniente.  

Sobre Otros aspectos
El Plan de Trabajo menciona otros aspectos puntuales, como son: desarrollo de infraestructura de telecomunicaciones y plataformas digitales para incrementar la cobertura de servicios financieros, la implementación y equipamiento de 9 Centros de Innovación Productiva y Transferencia Tecnológica CITE, la rendición de cuentas a través de medios digitales, la Plataforma Digital Única GEOPERÚ, la Plataforma Digital PARTICIPA PERÚ, un espacio virtual o nube pública para las Municipalidades con menores recursos económicos y 11 MAC Express[6].

Todos estos son aspectos positivos que deben ser saludados, sin embargo, queda la sensación de aún ser insuficientes y la duda de si el componente digital está adecuadamente considerado. Por ejemplo, en el caso de los CITE si realmente se convertirán en instrumentos de transferencia tecnológica digital. Lo que está claro es que no obedecen a una política general y son más bien esfuerzos sectoriales.

Un tema ausente importante y básico es el despliegue de la infraestructura y servicios de comunicaciones especialmente en el caso de la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica y los 21 proyectos regionales de redes de alta velocidad, actualmente con problemas de diverso tipo. Es necesario establecer una política efectiva de “Internet para Todos” para poder  desplegar adecuadamente el desarrollo digital.

Conclusión
Aún estamos en deuda con el desarrollo de una Política Digital de Gobierno dirigida hacia el desarrollo del país.

Aún no hay en el Estado Peruano algo que pueda denominarse Sector Digital, la estrategia mencionada en el plan más bien consagra la dispersión del sector.

La Alta Dirección del Gobierno ha presentado un avance importante en el nivel de conciencia de la revolución digital. Sin embargo, queda pendiente la comprensión cabal de su naturaleza y del impacto sobre el desarrollo del país.

En temas digitales estamos avanzando. Sin embargo, revisando la experiencia de los países de la región notamos que en forma relativa estamos retrocediendo, y es necesario acelerar en políticas, institucionalidad y proyectos.

A estas alturas y dadas las condiciones políticas, el Gobierno debería crear una Agencia Digital (se entiende que crear un Ministerio no es políticamente viable) y desarrollar una Política Digital Transversal, así como los mecanismos para su implantación. La creación de esta institucionalidad, que puede demorar hasta dos años, sería un salto cualitativo de gran ayuda para los siguientes gobiernos y para el desarrollo del país.



[3] R. Katz/C. Huamán, Elaboración de una Propuesta de Fortalecimiento de la Gestión de las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC) que impulse el Desarrollo de las TIC en el Perú, CNC, 2014
[4] Ley Orgánica del Poder Ejecutivo 
[5] Decreto Legislativo Nº 604 Ley de Organización y Funciones del Instituto Nacional de Estadística e Informática
[6] Centros de atención a los ciudadanos que reúnen a varias entidades.

miércoles, 12 de junio de 2019

Economía Digital y Economía Digitalizada


Si bien el término Economía Digital se ha estado utilizando con frecuencia en los últimos años[1], existe aún poca claridad sobre su significado y especialmente como nos afecta como país en desarrollo. Una rápida revisión del tema en el internet podría ayudarnos a entenderlo o más bien acrecentaría la confusión. El problema es que existen en realidad varios conceptos relacionados a este término y no se cuenta con una definición ampliamente aceptada. Por este motivo, es necesario presentar algunos de estos conceptos para poder vislumbrar adecuadamente su impacto sobre nuestra sociedad.
  
El proceso de cambio ocasionado por las tecnologías digitales

Denominado por algunos como Digitalización y por otros como Transformación Digital el hecho es que las tecnologías digitales están afectando todos los aspectos de nuestra vida diaria entre ellos los procesos económicos. Sin ser capaces aún de asimilarlos adecuadamente, los cambios se están presentando cada vez más aceleradamente. Los sistemas de producción no sólo se automatizan, sino que también se interrelacionan y obtienen inteligencia propia, el intercambio de bienes y servicios igualmente adquiere nuevas formas basadas totalmente en la Red y por otro lado los sistemas laborales mutan en varias modalidades, presionan por el lado de obtener las competencias necesarias e involucran serios riesgos de desplazamiento laboral y pérdida de empleo.

Los modelos de negocio (la forma como las empresas e instituciones entregan valor) cambian de ofrecer productos y servicios tradicionales a construir diversas modalidades de interrelación basadas en plataformas (consideremos los servicios de alojamiento de personas) y en el progresivo desarrollo de ecosistemas[2] (podemos ver el caso de Philips Healthcare[3]). Los propios productos son cada vez más “Smart” (por ejemplo, una cerradura digital) y no está claro ya donde termina el producto y empieza el servicio.

Es posible que algunos piensen que la digitalización (o trasformación digital) es una moda (hecho reafirmado por cómo se venden estos términos), pero revisando los impactos de ésta en la economía mundial y la evidencia clara de los tipos de compañías que predominan en el mundo actual, se puede afirmar que es un proceso firme, progresivo, en expansión y con una gran aceleración. Otros pueden pensar que es un fenómeno reciente y que hay que esperar para observar cómo evoluciona. Pero, el proceso realmente tiene décadas y en mi opinión se inicia cuando se vendió la primera computadora comercial en el año de 1951[4] (si bien muchos lo sitúan con el lanzamiento del Internet).

La Economía Digital, el Sector Digital y la Economía Digitalizada  

En forma general podemos entender la Economía como la disciplina que estudia las relaciones sociales que afectan a los procesos de producción, distribución, consumo e intercambio de bienes y servicios.[5] Las tecnologías digitales han afectado progresivamente estos procesos generando un sector digital que provee los bienes y servicios digitales (por ejemplo, computadores, servicios en la nube, aplicaciones, redes sociales, etc.) tanto a las instituciones como a los propios consumidores (ver Figura 1). Este sector digital ha sufrido una evolución y crecimiento permanente desde los primeros años de la computación y las telecomunicaciones pasando por sucesivos procesos de convergencia que la hace probablemente en la actualidad el sector de más alta relevancia. En un sentido limitado podemos indicar que la Economía Digital está ilustrada por esta interrelación de los sectores tradicionales con el sector digital, que afectan progresivamente los procesos económicos.

Fig. 1 Economía Digital y el Sector Digital (Fuente: elaboración propia)

Sin embargo, el proceso de transformación ocasionado por las tecnologías digitales (y otras complementarias) se hace más profundo y amplio, eliminado incluso las fronteras entre sectores y haciendo imprecisa la distinción entre productos o servicios digitales y los que no lo son. De esta forma, en un momento dado, la economía tendrá tantos componentes digitales que no podremos distinguirlos dando lugar a lo que en un concepto amplio podríamos denominar una Economía Digitalizada (ver figura 2). En este momento la palabra ”digital” ya no será utilizada dado la omnipresencia de estas tecnologías.

Fig. 2 Economía Digitalizada (Fuente: elaboración propia)


 
Hay que entender que este proceso no es simplemente el hecho de usar cada vez más productos y servicios digitales sino como estos transforman los procesos económicos, lo que al momento no podemos vislumbrar adecuadamente. Por ejemplo, debemos tener en cuenta el impacto del costo marginal nulo de los bienes intangibles vía Internet[6], o el hecho de considerar el uso de la información y el conocimiento como factores de producción[7]. El concepto se ilustra en la figura siguiente en donde, partiendo del sector digital clásico evolucionamos hacia una economía digitalizada creando nuevas formas de relacionamiento en los procesos económicos.

Fig. 3. La Econocmía Digital.  (Fuente: Bukht and Heets 2017, UNCTAD Information Economy Report  2017)

 
La Economía Digital en el Peru

La mayoría de los países del mundo enfrenta este proceso de transformación con políticas públicas más o menos agresivas dependiendo de sus propias características, habiendo incluso esfuerzos asociativos, tal como el “Task Force” de Economía Digital del G20.

En nuestro caso, sin embargo, no tenemos ni lejanamente una política de economía digital ni una entidad competente (es decir que tenga las competencias legales) y además capaz de definir dicha política. Los últimos esfuerzos realizados, tal como crear el Grupo Técnico de Economía Digital en el Ministerio de la Producción o el Comité de Alto Nivel por un Perú Digital, Innovador y Competitivo, son loables, pero aún insuficientes. El anuncio de emitir una Agenda Digital al Bicentenario es una buena noticia, pero queda esperar que se concrete y que obedezca a un real proceso multiestamentario. Lo que si se ha presentado notoriamente son las reacciones ante los aspectos más visibles de esta economía, como los intentos de limitar los erróneamente llamados taxis aplicativos o el uso compartido de patinetas. Enfocados en criterios tradicionales, no entendemos los procesos detrás de estos casos y en consecuencia, no podemos facilitar y promover su uso adecuadamente.

No hay escape a la economía digital y a la economía digitalizada, el tema es como lo enfrentamos. Es necesario establecer un consenso sobre este proceso y crear los mecanismos institucionales con empoderamiento y recursos. Si no hacemos nada o muy poco, nuestro desarrollo se estancará (como ya está sucediendo), perderemos puestos de trabajo, y se concentrará el poder y la riqueza acentuando la desigualdad en nuestro país, sino, preguntémonos porque sólo hay patinetas digitales en San Isidro y Miraflores.


[1] El término fue difundido a partir del libro de Don Tapscott de 1997: “The digital economy : promise and peril in the age of networked intelligence”.
[2] Entidades formadas por grupos de empresas que no pertenecen a una sola organización que implican: redes de cambios, relaciones semi permanentes, flujos de datos, servicios y dinero; combinando aspectos de competencia y colaboración, que involucran cierto nivel de complementariedad, y que coevolucionan a través del tiempo (MIT Sloan, The Myths and Realities of Business Ecosystems)
[3] Quien realmente tienen 3 ecosistemas. El de innovación, el de suministro a hospitales y el tercero basado en una aplicación de telesalud respaldada por múltiples socios de atención médica digital.
[4] Según Wikipedia, el 31 de Marzo de 1951 se entregó la UNIVAC I (UNIVersal Automatic Computer I) a la oficina del censo de los Estados Unidos. Sin embargo, en febrero de 1951 el Ferranti Mark I (Manchester Electronic Computer) fue entregado a la Universidad de Mánchester del Reino Unido, con lo que sería realmente la primera computadora comercial.
[6] Towards a Zero Marginal Cost Economy, Laurent Fournier, https://arxiv.org/pdf/1405.2051.pdf

lunes, 6 de agosto de 2018

El Discurso del Presidente y el Sector Digital

La revisión del discurso presidencial peruano del último 28 de julio del 2018 confirma las conclusiones sobre el Sector TIC (o Sector Digital) que de alguna forma he podido revisar en mi labor en entidades tales como el Consejo Nacional de la Competitividad CNC y la Comisión Multisectorial Permanente para el seguimiento y evaluación de “Plan de Desarrollo de la Sociedad de la Información en el Perú” CODESI.

  • En el Perú no se ha definido claramente una Política Digital de Gobierno dirigida hacia el desarrollo del país
  • No hay en el Estado Peruano algo consolidado como Sector Digital
  • La Alta Dirección del Gobierno aún debe mejorar su conciencia del impacto sobre el país de los procesos de digitalización de las sociedades 


Si bien se mencionan algunos temas “digitales” en el discurso, estos son de infraestructura o de aplicaciones específicas, lo cual confirma además la visión instrumental y técnica (no política y de desarrollo) en que se le ubica al desarrollo tecnológico.

El Discurso del Presidente Vizcarra del 28 de Julio del 2018  evidencia la ausencia de una Política Digital
Al respecto, algunos comentarios específicos relacionados a temas digitales:

Lucha contra la corrupción
Se establece la intención de “un proceso radical y profundo por hacer accesible y transparente toda la información que por su naturaleza es pública pero que muchas veces se encuentra oculta o desactualizada.”

Si bien no es dable mencionar en este discurso los mecanismos específicos, la digitalización de los procesos del Estado es clave para dicha transparencia y pudieron ser mencionados, en algo así como: “Impulsaremos agresivamente la digitalización de los procesos del Estado”.

La omisión del tema digital puede ser porque éste se considera intrínseco o porque no se le conoce realmente. De mi experiencia laborando en el Estado, me inclino por lo segundo

Reforma Judicial
Igualmente indica profundizar la transparencia: “Propongo al Congreso de la República introducir obligaciones expresas en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública para que las instituciones judiciales divulguen más información en sus portales institucionales”.

El enfoque debería dirigirse a digitalizar todo el Sistema de Justicia (incluyendo a Policía, Ministerio Público y Poder Judicial) haciéndolo realmente transparente (sin violar la reserva del proceso). Mientras miles de expedientes pululen en los pasillos de las instituciones no habrá justicia. Se pudo aprovechar esta oportunidad para indicar algo como: “Incluiremos en la propuesta de reforma la digitalización e interconexión de todo el Sistema de Justicia”.


Economía y Sectores Productivos
El discurso menciona la importancia de la competitividad: “La competitividad es un elemento clave para garantizar el progreso y el desarrollo del país y proyectarlo hacia el futuro. Propongo hoy en el Parlamento un consenso para hacer de la competitividad un objetivo nacional.”

El problema es que la competitividad no se puede mejorar sino se afronta la digitalización. El desarrollo de las tecnologías digitales actuales impulsa la productividad y competitividad en niveles que incluso no podemos comprender cabalmente. Si no tenemos políticas digitales (y el “nuevo” Plan de Competitividad y Productividad” no los tiene), no habrá forma real de mejorar.

También se menciona “nos proponemos impulsar el desarrollo productivo y empresarial de las Micro y Pequeñas Empresas, a través de una mejora del sistema de compras estatales, calidad de los productos, reducción de costos de financiamiento y promoción de la formalización laboral”.

En general el discurso se centra en los sectores primarios exportadores sin mención precisa a los temas de industrialización y ausencia de la industria digital.  

Es cierto que hay muy poco que mencionar en temas de industrialización, pero sin políticas de impulso a los ecosistemas digitales en los sectores productivos en base a una política industrial definida, las acciones mencionadas (por ejemplo, para las MIPYME), serán limitadas y de poco efecto.

En este caso es necesario formular una visión de desarrollo del país, hubiera sido motivante que el presidente dijera algo así como: “analizamos cuidadosamente el desarrollo de la economía digital y su impacto en nuestra sociedad para determinar las políticas convenientes a aplicar en nuestro plan de competitividad y productividad”.

Transportes y Comunicaciones
Si bien menciona los Proyectos de Desarrollo de Redes de Alta Velocidad para las regiones y los nuevos proyectos para la Amazonía, cruciales para el desarrollo, su foco es solamente de infraestructura. Esta plenamente demostrado que poner la infraestructura digital no basta para que se usen efectivamente, así que es necesario desarrollar políticas de aprovechamiento y apropiación, que en realidad escapan a este sector.

Mención aparte es el hecho que nuestra Ley de Telecomunicaciones data del año 1991 y no parece haber intención de actualizarla.

También hay una ausencia de enfoque digital en el sector transporte. Hubiera sido interesante que se mencione el impulso a Sistemas Inteligentes de Transporte como una política del sector.

Educación
Una de las principales conclusiones que surgen si se hace un análisis serio de la situación de la educación peruana, es que una política base es la digitalización del proceso de enseñanza incluso más allá del aula e involucrando decididamente a los profesores. Si bien hay serios problemas de infraestructura a resolver, esto no debe ponerse como prerrequisito para el desarrollo correcto de una Política de Educación Digital. El discurso no entra en este aspecto y el sector de educación no debería perder más tiempo en desarrollarlo. 

Salud
Es un gran avance la interconexión de hospitales, la Telesalud y el desarrollo de sistemas para la Historia Clínica Electrónica.

La sugerencia es pasar del enfoque de telesalud y sistemas de información, para ir al concepto de e-salud (e-health), que engloba un conjunto de políticas más allá de lo instrumental. El sector salud no solo contempla al Estado sino a muchas instituciones prestadoras y aseguradoras, configurando un gran ecosistema de salud.

Políticas efectivas de desarrollo pueden integrar digitalmente aseguradoras y prestadoras en un sistema abierto de servicios diseñado para mejorar la salud en general de los ciudadanos con foco en la prevención y que además puede implantar sistemas de trazabilidad a nivel de cada persona con problemas de salud específicos, como por ejemplo la desnutrición crónica infantil.

Otros sectores
Si bien un discurso de este nivel debe quedar en un plano general, se podrían hacer algunos señalamientos que indiquen que el aspecto digital está presente en los sectores (que solo podemos asumir como existente). Aspectos como el desarrollo digital de las ciudades, la participación ciudadana basada en herramientas digitales o la integración de tecnología en los temas de seguridad pudieron ser incluidos o mencionados.

El caso cultural es un tema aún más sintomático, se plantean desarrollos basados en radio y televisión (se entiende que es por cuestión de acceso) pero se omite el uso de todas las otras herramientas digitales (por ejemplo, las redes sociales) que pueden ayudar mucho más a desarrollar la interculturalidad que programas pasivos de radio difusión. En un futuro se podría mencionar el desarrollo de las industrias creativas, que configuran una gran oportunidad para países poco industrializados como el nuestro.

Por último, uno de los aspectos prioritarios establecidos por la Alianza del Pacífico es su Agenda Digital, el problema es que aún no hemos podido actualizar la Agenda Digital Peruana.

Conclusión
En temas digitales la impresión es que en realidad estamos retrocediendo. Los proyectos mencionados tienen ya años en desarrollo (por ejemplo, el Sistema de Mensajería de Alerta Temprana SISMATE) y presentan un lento avance.

La falta de un sector digital en el Estado explica la ausencia de políticas específicas y de que no exista un organismo capaz de desplegar la Política Digital del Acuerdo Nacional en el Estado y la Sociedad.

Puede que las urgencias del Gobierno sean prioritarias y los temas de coyuntura cruciales, pero descuidar el tema digital implica descuidar el desarrollo futuro del Perú. Es de esperar que en el año que sigue tal situación pueda ser corregida y empecemos a construir  de verdad un Perú del siglo XXI

jueves, 2 de agosto de 2018

Transformación digital para el desarrollo sostenible del Perú

(Artículo publicado en la revista Stakeholder)


La digitalización es el proceso donde la interrelación entre la población, sea esta social, económica o política, se realiza cada vez más a través de una tecnología digital, como es el caso de Internet. Este proceso en expansión y profundización afecta a toda la sociedad en mayor o menor medida y puede llegar a definir, dependiendo de cómo lo asuma cada país, su desarrollo futuro.

En este sentido, la transformación digital, que es la forma mediante la cual una organización se adapta a este proceso, es clave para que el empresariado y cada Estado puedan sumarse a esta corriente de desarrollo o quedarse a la zaga en el mercado y el progreso mundial

Fig. 1 Es urgente un proceso de transformación digital para superar nuestro lento progreso digital que nos pone en desventaja con respecto al resto de América Latina y el mundo

La digitalización

La tecnología digital ha evolucionado aceleradamente en poco tiempo, cambiando desde la forma cómo una persona (y también una máquina) intercambia información hasta una simple actividad cotidiana como la forma de pago en una tienda. En Suecia el pago electrónico está desplazando al pago con dinero en efectivo: por una persona que paga con papel moneda, hay cinco que lo hacen por vía electrónica.

La confluencia de una amplia variedad de tecnología digital (inteligencia artificial, big data, computación en la nube, internet de las cosas, fabricación aditiva, robótica, social media, tecnología 5G y blockchain) ha conducido a la humanidad a un punto de inflexión que la historia ha decidido llamar la Cuarta Revolución Industrial.

La adaptación tecnológica del Perú

El Perú no ha sido exitoso en su inserción a cada ola de cambio tecnológico que se ha producido en el mundo: se unió tardía e incompletamente a la Primera, Segunda y Tercera Revolución Industrial. Como consecuencia, terminó convirtiéndose en un consumidor limitado de tecnología que no es capaz de aprovecharla para impulsar su productividad (muy baja para nuestro nivel de ingreso medio) y su competitividad, limitando su capacidad de crear progreso. 

Para que el Perú tenga un desarrollo sostenible es esencial que se inserte de lleno en la digitalización mundial, enrumbando adecuadamente su proceso de transformación digital. De no hacerlo, se enfrentaría a una acelerada pérdida de competitividad, la cual implicaría el aumento de la brecha digital interna y externa, y la acentuación de la exclusión y la desigualdad social, que traerían como cola la disminución del ingreso, la elevación de la tasa de desempleo y el incremento de la pobreza y la inequidad.

El reto para el Perú

Actualmente, la evidencia confirma que la digitalización no es un tema que está en la agenda del sector público y el sector privado. De serlo, se tendría una entidad en el Estado encargada de su desarrollo (como el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones de Colombia) o una organización privada dedicada a su impulso (como el País Digital de Chile). 

En este escenario, el reto para el Perú pasa por ser capaz de realizar un «recableado cerebral», dejando de lado el recetario del siglo XX y entendiendo que lo digital no es un tema complementario, sino que es una necesidad en este siglo XXI.

Por ello, establecer una visión, asumir el liderazgo desde el Gobierno y la empresa privada, y construir una institucionalidad que permita ejecutar un plan concreto para fomentar la transformación digital del Perú se hace imprescindible para iniciar el camino hacia un desarrollo sostenible.

Conclusión

La digitalización es imparable. El Perú requiere de un proceso de transformación digital que lo haga capaz de insertarse en esta nueva ola de cambio tecnológico, lo cual es indispensable para alcanzar un desarrollo sostenible. La sociedad en su conjunto debe asumir esta tarea y debe exigirle al Estado y al sector privado a dejar de lado el cortoplacismo para que trabajen en el nivel de acción que le corresponde a cada uno. 

La Digitalización y la Transformación Digital

(Artículo publicado en el Portal de DN Consultores)


¿Qué tienen en común la empresa General Electric GE y la Selección Peruana de Fútbol? A primera vista uno diría que absolutamente nada, estamos en principio hablando de uno de los más grandes conglomerados industriales del mundo con ingresos de miles de millones de dólares y por otro lado una organización deportiva que si bien ha logrado un logro importantísimo al clasificar al Mundial de Futbol, ha estado muy venida a menos en las últimas décadas. Sin embargo, salvando las diferencias, ambas se embarcaron en un proceso de cambio, un proceso de transformación digital.

Fig. 1 El liderazgo es clave en un proceso de transformación digital (Ricardo Careca y Jeff Immelt)


La Digitalización

El concepto de Digitalización puede ser algo confuso en nuestra sociedad. Muchos lo asocian con el convertir un flujo de información en formato analógico (en donde la información se representa por valores continuos) a un formato digital (en donde la información se representa sólo por dos valores, 0 y 1). De esta forma por ejemplo se dice que digitalizamos un documento cuando lo escaneamos para usarlo en formato electrónico digital en una computadora. Siendo una definición correcta, no es la que nos interesa.

El término Digitalización se está usando cada vez más para referirse a la forma como las tecnologías digitales han ido transformando a la sociedad contemporánea. En ese sentido, la digitalización debe entenderse como un proceso de cambio progresivo en la manera como las personas nos interrelacionamos, es decir, es un proceso de cambio económico, social y político.  Las Tecnologías Digitales han evolucionado aceleradamente desde los años cincuenta desde la aparición de la primera computadora digital comercial (la UNIVAC I) y principalmente con la expansión del Internet. En el momento actual, la confluencia de varias tecnologías (Inteligencia Artificial, Big Data, Computación en la Nube, Internet de las Cosas, Fabricación Aditiva, Autos Autónomos, Robots y Drones, Social Media, Comunicaciones 5G, Blockchain, y otras) nos conduce a un punto de inflexión en donde aún no se tiene claro el impacto de éstas sobre nuestras sociedades.

GE, la nueva Industria Digital

Fue en el año 2001 que Jeff Immelt asume la conducción de la General Electric e inicia el proceso que transformó radicalmente a este gran conglomerado industrial[1].  Uno de los aspectos que GE notó claramente es que la ventaja competitiva en la manufactura se estaba desplazando hacia la utilización de sensores embebidos en las máquinas, los que producían datos que eran colectados y analizados produciendo información valiosa para la empresa y sus clientes. De esta forma GE se enfoca en crear “smart, connected products” (por ejemplo, una turbina de viento en la que un problema técnico puede ser corregido antes que ocurra).  Para poder procesar la información de los múltiples productos conectados GE necesitaba un sistema apropiado, por lo que decide crear PREDIX, una plataforma de aplicaciones para el nuevo internet industrial en donde clientes y asociados pueden desarrollar las soluciones para este nuevo entorno con diversos tipos de tecnologías.  Naturalmente, esta nueva orientación obliga a desarrollar nuevas capacidades tecnológicas entre ellas las de desarrollo de software por lo que crean un gran centro de desarrollo en California y duplican la inversión en I&D además de incursionar decididamente en la Manufactura Aditiva.

Es claro que este nuevo enfoque requiere a su vez una transformación de la organización así que se hicieron varios cambios, como enfocar su portafolio hacia productos de alta tecnología o basados en manufactura, crear la empresa GE Digital para su plataforma de productos digitales, expandir su presencia global dando más poder de decisión a sus organizaciones regionales y locales, además, de dar un nuevo impulso a la organización haciéndola más ágil y descentralizada.

Si bien GE enfrenta en estos momentos problemas financieros, se reconoce ampliamente el aporte de Immelt, quien dejó el cargo en el 2017, al transformar a GE desde un conglomerado industrial propio del siglo XX a un nuevo modelo industrial digital, a la que incluso la llamaron la start-up de 125 años. Como dice el propio Immelt, fue necesario un periodo de recableado cerebral para llegar al entendimiento que el mundo está cambiando y que la supervivencia de la compañía depende de anticipar este cambio y estar a la vanguardia respecto a aquellos que sólo reaccionan al mismo

La tecnología y la Selección de Fútbol del Perú

Viendo los partidos de la selección peruana en nuestros televisores o en el Estadio, hemos sido capaces de advertir un cambio positivo en el desempeño tanto individual como colectivo del equipo, llegando a obtener el resultado de la clasificación al mundial de fútbol que nos fue esquivo por 36 años. El resultado, no ha sido fruto de la casualidad o la inspiración sino del trabajo profesional y dedicado que implementó nuevas técnicas, técnicas digitales, a los procesos de trabajo de la selección.

Bajo un proceso progresivo[2], se implementaron acciones como: observar los partidos de casi todas las ligas del mundo, evaluar jugadores locales con cámaras y análisis de los datos de juego, crear una base de datos con la información de desempeño futbolístico de los jugadores basado en variables de juego seleccionadas, evaluar  al equipo por rendimiento o por posición con sistemas de Tracking, realizar análisis estadísticos de los jugadores  tanto propios como rivales, entre otras, que soportaron largamente las decisiones del comando técnico, las cuales pasaron de ser intuitivas a estar sustentadas por información.

Todo esto implicó un cambio en los procesos de trabajo de la selección que a su vez requirió un cambio de mentalidad de los directivos y la contratación de personal con nuevas habilidades (la analítica de datos) en un proceso de transformación y adaptación considerando, además, que estas herramientas son utilizadas también por las demás selecciones competidoras.

Si bien este proceso no fue necesariamente planificado y no podemos decir que la clasificación al mundial se debió exclusivamente a estas herramientas, si se puede afirmar que implicó un cambio de la forma de trabajo de la selección que elevó la competitividad del equipo y en consecuencia sus probabilidades de lograr resultados exitosos.

La Transformación Digital

En ambos casos vemos como dos entidades con alcances, estructuras, negocios y motivaciones completamente diferentes se adaptan a un nuevo ambiente competitivo donde la utilización de las tecnologías digitales marca claramente la diferencia. El proceso de cambio denominado Transformación Digital, sin embargo, va más allá de la tecnología e implica un claro liderazgo y una transformación de la propia organización.  

El cambio parte de ser conscientes del impacto de la tecnología en sus sectores o sectores afines y como éste afectará sus modelos de negocio. La adecuación al entorno implicará necesariamente revisar y probablemente redefinir los productos y servicios, la interacción con los clientes, la estructura organizacional, los procesos, las relaciones internas, la asignación de recursos y en general la cultura de la organización.

Para una empresa, tal como la GE, este cambio define su futuro y su posición en el mercado. Para las organizaciones en general incrementa las posibilidades de obtener los resultados que sus principales grupos de interesados esperan.

Para un país, el tema es bastante más complicado.  En principio, requiere establecer una visión y definir el conjunto de políticas públicas que le permitan afrontar como tal el proceso creciente de digitalización (por ejemplo, en sus sistemas educativos). Por otro lado, los estados deben encaminarse hacia su propio proceso de transformación digital, por ejemplo, para ser capaces de entregar mejores servicios públicos alineados a las expectativas de una nueva clase de ciudadano, el ciudadano digital.

Conclusión

La digitalización es un proceso económico, social y político que no se puede parar, tendrá múltiples detractores e incluso negadores pero sus consecuencias ya las estamos viviendo en nuestro día a día y inexorablemente tendrá impacto en nuestra competitividad, empleo y en general nuestro desarrollo.

Las empresas, de todo tamaño y naturaleza, deberán establecer una estrategia de cómo afrontarla y en la medida de su impacto, accionar adecuadamente. No hacerlo, puede poner en riesgo su propia presencia en los mercados.

Como país, en el Perú no podemos estar ajenos (como actualmente estamos) a este proceso y urge TOMAR ACCIÓN. Debemos definir la visión y las políticas digitales, construir la institucionalidad que sea capaz de implementarlas y darle mucho mayor impulso al proceso de transformación digital del Estado.


[1] inside GE’s transformation, Harvard Business Review, september–october 2017 issue
[2] El Camino a Rusia, Umberto Jara, Editorial Planeta, 2018