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domingo, 5 de enero de 2020

El DNI Electrónico, las lecciones que nos deja


El lanzamiento de la aplicación de identidad digital para dispositivos móviles (Smartphones)[1] por parte del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil RENIEC marca un cambio positivo e importante en el proyecto del Documento Nacional de Identidad Electrónico (DNIe) propugnado por esta institución como base para la identificación digital ciudadana. Al respecto, es importante anotar los diversos problemas que este proyecto ha presentado a lo largo de su desarrollo sobre los cuales puedo proponer algunas recomendaciones para mejorar el funcionamiento del ecosistema de identidad digital en el Perú.
Fig. 1 El Documento Nacional de Identidad Electrónico (https://dnielectronico.pe/)

El DNIe
En mayo del 2013, el RENIEC inició la emisión del DNIe con el propósito de reemplazar el documento DNI existente proporcionándole al mismo la capacidad de almacenamiento y procesamiento basado en una tecnología de tarjeta inteligente (Smart Card)[2], cuyo Circuito Integrado (chip) contenía la información básica para la identificación ciudadana[3]. Sin embargo, el DNIe no era solamente una mejora tecnológica del DNI anterior, sino que además pretendía ser la base de un sistema de identidad digital para el ciudadano y el instrumento principal para el desarrollo de servicios digitales[4].

La propuesta se dirigía a proporcionar a los servicios digitales de un mecanismo de autenticación digital mediante el uso de un Certificado Digital[5] para autenticación y de un mecanismo de firma digital (equivalente a la firma autógrafa) con base en un Certificado Digital para firma, ambos certificados digitales incluidos en la tarjeta inteligente. El proyecto tenía una gran similitud con el proyecto español de DNIe y era parecido a otras experiencias de identidad digital (como por ejemplo la de Estonia o Corea del Sur). 
    
Al momento, podemos considerar que el despliegue del DNIe no ha cumplido sus expectativas. A finales del 2018 el número de DNIe emitidos era un poco más de 850,000[6] y existen muy pocos servicios digitales que lo usan[7]. Además, por problemas de provisión, se detuvo temporalmente la emisión de nuevos DNIe[8]. Al momento dos últimas noticias se pueden destacar: la adquisición de más de 6 millones de tarjetas para el DNIe[9] con la opción de lectura inalámbrica[10] y el lanzamiento de una aplicación (APP) para smartphones dentro de los cuales se instalarían los certificados digitales mencionados, teniendo la misma funcionalidad de identidad digital que el DNIe.

Los problemas relacionados a su uso y despliegue surgieron desde el inicio y revelaron las limitaciones existentes en el Estado peruano para el manejo de proyectos tecnológicos complejos, especialmente aquellos que involucran transversalmente a toda nuestra sociedad. Mencionaré algunos de los problemas más resaltantes.

La complejidad de su despliegue
Todo elemento tecnológico lleva inherente una complejidad propia relacionada con su despliegue y posterior operación. Es bastante frecuente que esta complejidad sea minimizada sea por la presión de la salida al mercado o por falta de planificación. En el caso del DNIe, su emisión con todas las características indicadas es de por si un proceso complejo que requiere infraestructura especial y garantizar su integridad mediante el cumplimiento de una serie de condiciones técnicas, físicas y de procesos. Además, estas condiciones deben ser acreditadas para su validez con base a la normatividad establecida en la Infraestructura Oficial de Firma Electrónica IOFE[11] creada por el reglamento de la Ley de Firmas y Certificados Digitales.

Estas condiciones inicialmente solo fueron cumplidas en algunos locales del RENIEC en Lima y el acondicionamiento de los demás locales recién se inicia en el año 2016.[12]

La complejidad de su uso
Otro de los aspectos que se soslaya al desplegar mecanismos tecnológicos es la claridad sobre quién y cómo lo va a usar, aspecto crucial para su despliegue. El DNIe requiere para su uso de un dispositivo lector adicional, que debe ser instalado y configurado en el computador desde el cual se va a acceder a los servicios. Una revisión a las páginas de Identificación digital de Estonia[13], nos puede dar idea de esta complejidad, en donde por ejemplo los usuarios deben actualizar el software cada cierto tiempo.

En este aspecto, se me hace muy difícil concebir a un ciudadano promedio peruano adquiriendo un lector de tarjetas, configurándolo en su PC y estando al tanto de como las actualizaciones a su software base pueden afectar el uso de su DNIe.    

En el caso de España incluso se regalaron los lectores de tarjeta[14], a pesar de lo cual el despliegue no pudo cumplir sus expectativas. Para el caso peruano, se hubiera requerido un programa muy grande de alfabetización y soporte muy difícil de implementar entre nuestros ciudadanos de baja apropiación digital promedio en donde incluso el uso de las PC disminuye relativamente[15]

La gestión de la obsolescencia
Un aspecto clave en el manejo de un proyecto tecnológico es la gestión de la obsolescencia. De no tratarse adecuadamente se corre el riesgo de implementar un “legacy”[16]. Los proyectos de identificación digital usando tarjetas inteligentes se han implantado en diversos países con diversos grados de éxito. En el caso español, el despliegue se inició el año 2006 y realmente no logró cumplir con sus objetivos a pesar de los grandes esfuerzos realizados por su gobierno.[17].

En el Perú con siete años de diferencia lanzamos el DNIe, con un modelo tecnológico similar. A pesar de que la tecnología de tarjetas inteligentes sigue vigente (aunque en sus etapas finales) es claro que, debido a la demora en su lanzamiento y despliegue, el modelo de identidad digital basado en tarjeta inteligente está actualmente en camino a su obsolescencia. Globalmente los distintos países están migrando a modelos basados en smartphones[18]
   
El manejo de las expectativas sobre el uso del DNIe
Las expectativas se enfocaron en establecer que el DNIe era un instrumento indispensable para el desarrollo de servicios digitales porque era el método de autenticación y firma digital más seguro creando la sensación de que era el único que se podía usar. La realidad es que el DNIe con certificados digitales es solo uno de los muchos métodos disponibles y que de acuerdo con el nivel de riesgo implicado en las transacciones se podían usar medios más sencillos de firma electrónica[19], tal como la clave SOL (de usuario y contraseña) que permitió desplegar ampliamente los servicios digitales de la SUNAT, aunque claro sin los niveles de seguridad del DNIe.

El DNIe y los servicios digitales
La utilización del DNIe para la autenticación y firma digital en los servicios digitales requiere que estos servicios implementen los mecanismos tecnológicos y de procesos respectivos para posibilitar su uso, lo que necesariamente requiere una inversión.  Sin embargo, al no existir usuarios con DNIe (dado el limitado despliegue) la inversión no podía justificarse plenamente. Tal situación produce un falso “punto muerto”[20]: no puedo desplegar servicios digitales “seguros” porque el DNIe no está desplegado en mi población objetivo y por otro lado no puedo desplegar adecuadamente el DNIe porque no hay servicios que lo usen.

La salida es simple: Crear servicios digitales con mecanismos que todas las personas pudieran usar (por ejemplo, usuario y contraseña) e introducir progresivamente otros mecanismos, entre ellos el DNIe, mientras los instrumentos y servicios respectivos se despliegan. Afortunadamente, tanto en el gobierno como en la sociedad se plantearon otras opciones. El avance de la SUNAT en sus servicios digitales se explica por el uso de un sistema de autenticación sencillo (clave SOL) y en el caso de los servicios digitales de los bancos, por el uso de mecanismos de autenticación digital de por lo menos dos factores[21] adecuados al riesgo y uso de sus clientes.

La falta de un proyecto de Identidad Digital y de una entidad digital
El despliegue de un elemento tecnológico debe considerar todos los componentes que hacen que este elemento tecnológico pueda ser desplegado y operar; donde los más importantes son justamente los componentes no tecnológicos. Entre ellos podemos contar: la cobertura del despliegue, la preparación de los usuarios para usarlo, los servicios en donde serán usados, el soporte que se dará, entre otros. Todos estos elementos se organizan en un proyecto que es capaz de implementarlos en conjunto y progresivamente para asegurar el éxito de éste. El problema con el DNIe era que fue concebido solo desde su propio punto de vista como reemplazo del DNI anterior, con proyecciones de demanda dfíciles de cumplir,  y no consideraba los demás elementos especialmente el de los servicios que lo iban a usar.

Además, el DNIe como mecanismo usado para la identidad digital debe estar inmerso dentro de un concepto y Sistema de Identidad Digital[22] para poder ser usado efectivamente, el cual actualmente no está convenientemente definido. La definición de este sistema requiere la creación una entidad de alcance nacional que sea capaz de orquestar y regular el ecosistema de identidad digital (dentro del ecosistema digital en general), uniendo a los diferentes actores y promoviendo la creación de servicios tanto públicos como privados que utilicen a su vez los servicios de identidad digital en este ecosistema[24].

Recomendaciones para impulsar la identidad Digital y el DNIe
Con el objetivo de impulsar efectivamente el desarrollo del ecosistema digital, me permito realizar las siguientes recomendaciones:

Impulsar la creación de un Ente Rector Digital con las competencias necesarias para orquestar un Ecosistema de Identidad Digital. Este ente podría ser un Ministerio, pero como paso inmediato puede tener la forma de una Agencia Digital creada como una OTE (Oficina Técnica Especializada) que integre los ejes digitales de Infraestructura, Economía y Gobierno, y sea capaz de interactuar con las diversas entidades del Estado, del sector privado, la Academia y la sociedad civil.[25]

Crear el Proyecto de Identidad Digital peruano (bajo este ente rector), estableciendo las características generales no solo para el Estado sino para todo el ecosistema. Por ejemplo, reconociendo la presencia de varios proveedores de identidad y múltiples mecanismos tecnológicos.[26]

Fortalecer al RENIEC en sus funciones esenciales que son la Identidad Nacional y los Registros Civiles. Esta entidad debe fortificar los mecanismos de verificación de la identidad nacional que le darán la base a los proveedores de identidad digital existentes (aspecto que realiza actualmente, por ejemplo, con los bancos en la verificación de la huella digital).

Establecer un sistema de identidad digital que permita la convivencia de varios mecanismos de autenticación y firma digital que puedan ser asignados en la medida del riesgo de la transacción asociada.[27]

Mantener el DNIe en tarjeta inteligente como una mejora del DNI anterior, pero utilizando certificados digitales sólo a solicitud del usuario.

Darle prioridad a la aplicación de identidad nacional en smartphones como la base de la creación de servicios digitales, enmarcado en el Proyecto de Identidad Digital con la participación de los diferentes involucrados públicos y privados que puedan generar los servicios necesarios para su utilización.

Conclusión
El desarrollo del ecosistema digital debe verse como un esfuerzo conjunto de múltiples actores tanto en el Estado como el sector privado, la academia y la propia sociedad civil. Cualquier entidad del Estado debe entender que no está aislada y que para desplegar servicios tecnológicos es necesario crear previamente los mecanismos institucionales que lo permitan, especialmente si estos servicios atraviesan o impactan a toda nuestra sociedad.   





[2] Tarjeta con circuito integrado (TCI) que permite la ejecución de cierta lógica programada. La usada por el DNIe era una con microprocesador, sistema operativo Java Card, capacidad criptográfica y memoria EEPROM de 144Kb (fuente: RENIEC). 
[3] El DNIe contiene cuatro aplicaciones de software: i) la aplicación de identidad eMRTD ICAO, ii) la aplicación de firma digital PKI, iii) la aplicación de autenticación biométrica por huella dactilar Match-on-Card y iv) una cuarta aplicación de tipo genérico para aplicación futura (fuente: RENIEC).
[4] El desarrollo del proyecto se puede consultar en http://www.reniec.gob.pe/portal/pdf/01_dnie.pdf
[5] Documento electrónico generado y firmado digitalmente por una entidad de certificación, la cual vincula un par de claves con una persona determinada confirmando su identidad. Usa una técnica de criptografía asimétrica.
[6] Según estadísticas de RENIEC el número total al 2018 era de 858,484. https://portales.reniec.gob.pe/web/estadistica/identificada
[9] Licitación LP-SM-7-2018-RENIEC-1 para adquirir 6,689,390 Tarjetas inteligentes adjudicada al Consorcio Indra Smart por S/. 55,860,320 según acta de buena pro del 17 de abril del 2019
[10] De acuerdo con la norma ISO/IEC 18092 NFC, según los documentos de la licitación LP-SM-7-2018-RENIEC-1
[11] Sistema confiable, acreditado, regulado y supervisado por la Autoridad Administrativa Competente, provisto de instrumentos legales y técnicos que permiten generar firmas digitales y proporcionar diversos niveles de seguridad respecto de:  1) La integridad de los documentos electrónicos; 2) La identidad de su autor, lo que es regulado conforme a Ley (reglamento de la Ley 27269 de Firmas y Certificados Digitales, DS 052-2008-PCM)
[12] Actualmente se cuenta con cerca de 58 locales a nivel nacional que están certificados para emitir DNIe (fuente INDECOPI)
[16] Un sistema heredado (o sistema legacy) es un sistema informático (equipos informáticos o aplicaciones) que ha quedado anticuado pero que sigue siendo utilizado por el usuario (generalmente, una organización o empresa) y no se quiere o no se puede reemplazar o actualizar de forma sencilla (fuente: Wikipedia)
[18] Estonia ha desarrollado varios servicios de identificación uno de ellos con dispositivos móviles (Mobiil-ID, https://www.id.ee/index.php?id=36881). En Corea del sur evolucionan permanentemente y actualmente desarrollan sistemas de autenticación biométrica basada en móviles usando en lo interno certificados digitales bajo el estándar de la Alianza FIDO "Fast Identity Online"  (K-FIDO, https://es.slideshare.net/FIDOAlliance/bioauthentication-fido-and-pki-trends-in-korea)
[19] Cualquier símbolo basado en medios electrónicos utilizado o adoptado por una parte con la intención precisa de vincularse o autenticar un documento cumpliendo todas o algunas de las funciones características de una firma manuscrita (Ley 27269 de Firmas y Certificados Digitales).
[20] Se suele entender como “deadlock”
[21] Para una autenticación segura, se menciona que se deben usar métodos que combinen hasta tres factores:  algo que el usuario sabe (por ejemplo, contraseña), algo que el usuario tiene (por ejemplo, token, tarjeta, etc.) y algo propio de él mismo (por ejemplo, huella digital)
[22] Realmente debería mencionarse como Ecosistema de Identidad Digital
[24] Si bien, según el DU Nº 006-2020 que crea el Sistema Nacional de  Transformación Digital esa entidad es la Secretaría de Gobierno Digital SEGDI  de la PCM, queda la duda de cómo esta entidad  podría enfrentar este reto al ser una oficina que reporta a la Secretaría General de la PCM.   
[25] Existe la opción de convertir a la SEGDI en este ente rector digital transformándola en una Agencia Digital con todas las competencias y empoderamiento del caso.    
[26] Las características de este ecosistema las describí en el artículo siguiente: https://consensodigital.blogspot.com/2017/06/la-identidad-y-autenticacion-en-los.html. Si bien existe un nuevo plan de masificación del DNIe, este sigue el mismos enfoque anterior.
[27] Extraoficialmente tengo conocimiento del desarrollo de un sistema de identificación  y autenticación en el Estado con estas características, lo cual sería un buen punto de inicio.

miércoles, 12 de junio de 2019

Economía Digital y Economía Digitalizada


Si bien el término Economía Digital se ha estado utilizando con frecuencia en los últimos años[1], existe aún poca claridad sobre su significado y especialmente como nos afecta como país en desarrollo. Una rápida revisión del tema en el internet podría ayudarnos a entenderlo o más bien acrecentaría la confusión. El problema es que existen en realidad varios conceptos relacionados a este término y no se cuenta con una definición ampliamente aceptada. Por este motivo, es necesario presentar algunos de estos conceptos para poder vislumbrar adecuadamente su impacto sobre nuestra sociedad.
  
El proceso de cambio ocasionado por las tecnologías digitales

Denominado por algunos como Digitalización y por otros como Transformación Digital el hecho es que las tecnologías digitales están afectando todos los aspectos de nuestra vida diaria entre ellos los procesos económicos. Sin ser capaces aún de asimilarlos adecuadamente, los cambios se están presentando cada vez más aceleradamente. Los sistemas de producción no sólo se automatizan, sino que también se interrelacionan y obtienen inteligencia propia, el intercambio de bienes y servicios igualmente adquiere nuevas formas basadas totalmente en la Red y por otro lado los sistemas laborales mutan en varias modalidades, presionan por el lado de obtener las competencias necesarias e involucran serios riesgos de desplazamiento laboral y pérdida de empleo.

Los modelos de negocio (la forma como las empresas e instituciones entregan valor) cambian de ofrecer productos y servicios tradicionales a construir diversas modalidades de interrelación basadas en plataformas (consideremos los servicios de alojamiento de personas) y en el progresivo desarrollo de ecosistemas[2] (podemos ver el caso de Philips Healthcare[3]). Los propios productos son cada vez más “Smart” (por ejemplo, una cerradura digital) y no está claro ya donde termina el producto y empieza el servicio.

Es posible que algunos piensen que la digitalización (o trasformación digital) es una moda (hecho reafirmado por cómo se venden estos términos), pero revisando los impactos de ésta en la economía mundial y la evidencia clara de los tipos de compañías que predominan en el mundo actual, se puede afirmar que es un proceso firme, progresivo, en expansión y con una gran aceleración. Otros pueden pensar que es un fenómeno reciente y que hay que esperar para observar cómo evoluciona. Pero, el proceso realmente tiene décadas y en mi opinión se inicia cuando se vendió la primera computadora comercial en el año de 1951[4] (si bien muchos lo sitúan con el lanzamiento del Internet).

La Economía Digital, el Sector Digital y la Economía Digitalizada  

En forma general podemos entender la Economía como la disciplina que estudia las relaciones sociales que afectan a los procesos de producción, distribución, consumo e intercambio de bienes y servicios.[5] Las tecnologías digitales han afectado progresivamente estos procesos generando un sector digital que provee los bienes y servicios digitales (por ejemplo, computadores, servicios en la nube, aplicaciones, redes sociales, etc.) tanto a las instituciones como a los propios consumidores (ver Figura 1). Este sector digital ha sufrido una evolución y crecimiento permanente desde los primeros años de la computación y las telecomunicaciones pasando por sucesivos procesos de convergencia que la hace probablemente en la actualidad el sector de más alta relevancia. En un sentido limitado podemos indicar que la Economía Digital está ilustrada por esta interrelación de los sectores tradicionales con el sector digital, que afectan progresivamente los procesos económicos.

Fig. 1 Economía Digital y el Sector Digital (Fuente: elaboración propia)

Sin embargo, el proceso de transformación ocasionado por las tecnologías digitales (y otras complementarias) se hace más profundo y amplio, eliminado incluso las fronteras entre sectores y haciendo imprecisa la distinción entre productos o servicios digitales y los que no lo son. De esta forma, en un momento dado, la economía tendrá tantos componentes digitales que no podremos distinguirlos dando lugar a lo que en un concepto amplio podríamos denominar una Economía Digitalizada (ver figura 2). En este momento la palabra ”digital” ya no será utilizada dado la omnipresencia de estas tecnologías.

Fig. 2 Economía Digitalizada (Fuente: elaboración propia)


 
Hay que entender que este proceso no es simplemente el hecho de usar cada vez más productos y servicios digitales sino como estos transforman los procesos económicos, lo que al momento no podemos vislumbrar adecuadamente. Por ejemplo, debemos tener en cuenta el impacto del costo marginal nulo de los bienes intangibles vía Internet[6], o el hecho de considerar el uso de la información y el conocimiento como factores de producción[7]. El concepto se ilustra en la figura siguiente en donde, partiendo del sector digital clásico evolucionamos hacia una economía digitalizada creando nuevas formas de relacionamiento en los procesos económicos.

Fig. 3. La Econocmía Digital.  (Fuente: Bukht and Heets 2017, UNCTAD Information Economy Report  2017)

 
La Economía Digital en el Peru

La mayoría de los países del mundo enfrenta este proceso de transformación con políticas públicas más o menos agresivas dependiendo de sus propias características, habiendo incluso esfuerzos asociativos, tal como el “Task Force” de Economía Digital del G20.

En nuestro caso, sin embargo, no tenemos ni lejanamente una política de economía digital ni una entidad competente (es decir que tenga las competencias legales) y además capaz de definir dicha política. Los últimos esfuerzos realizados, tal como crear el Grupo Técnico de Economía Digital en el Ministerio de la Producción o el Comité de Alto Nivel por un Perú Digital, Innovador y Competitivo, son loables, pero aún insuficientes. El anuncio de emitir una Agenda Digital al Bicentenario es una buena noticia, pero queda esperar que se concrete y que obedezca a un real proceso multiestamentario. Lo que si se ha presentado notoriamente son las reacciones ante los aspectos más visibles de esta economía, como los intentos de limitar los erróneamente llamados taxis aplicativos o el uso compartido de patinetas. Enfocados en criterios tradicionales, no entendemos los procesos detrás de estos casos y en consecuencia, no podemos facilitar y promover su uso adecuadamente.

No hay escape a la economía digital y a la economía digitalizada, el tema es como lo enfrentamos. Es necesario establecer un consenso sobre este proceso y crear los mecanismos institucionales con empoderamiento y recursos. Si no hacemos nada o muy poco, nuestro desarrollo se estancará (como ya está sucediendo), perderemos puestos de trabajo, y se concentrará el poder y la riqueza acentuando la desigualdad en nuestro país, sino, preguntémonos porque sólo hay patinetas digitales en San Isidro y Miraflores.


[1] El término fue difundido a partir del libro de Don Tapscott de 1997: “The digital economy : promise and peril in the age of networked intelligence”.
[2] Entidades formadas por grupos de empresas que no pertenecen a una sola organización que implican: redes de cambios, relaciones semi permanentes, flujos de datos, servicios y dinero; combinando aspectos de competencia y colaboración, que involucran cierto nivel de complementariedad, y que coevolucionan a través del tiempo (MIT Sloan, The Myths and Realities of Business Ecosystems)
[3] Quien realmente tienen 3 ecosistemas. El de innovación, el de suministro a hospitales y el tercero basado en una aplicación de telesalud respaldada por múltiples socios de atención médica digital.
[4] Según Wikipedia, el 31 de Marzo de 1951 se entregó la UNIVAC I (UNIVersal Automatic Computer I) a la oficina del censo de los Estados Unidos. Sin embargo, en febrero de 1951 el Ferranti Mark I (Manchester Electronic Computer) fue entregado a la Universidad de Mánchester del Reino Unido, con lo que sería realmente la primera computadora comercial.
[6] Towards a Zero Marginal Cost Economy, Laurent Fournier, https://arxiv.org/pdf/1405.2051.pdf

lunes, 6 de agosto de 2018

El Discurso del Presidente y el Sector Digital

La revisión del discurso presidencial peruano del último 28 de julio del 2018 confirma las conclusiones sobre el Sector TIC (o Sector Digital) que de alguna forma he podido revisar en mi labor en entidades tales como el Consejo Nacional de la Competitividad CNC y la Comisión Multisectorial Permanente para el seguimiento y evaluación de “Plan de Desarrollo de la Sociedad de la Información en el Perú” CODESI.

  • En el Perú no se ha definido claramente una Política Digital de Gobierno dirigida hacia el desarrollo del país
  • No hay en el Estado Peruano algo consolidado como Sector Digital
  • La Alta Dirección del Gobierno aún debe mejorar su conciencia del impacto sobre el país de los procesos de digitalización de las sociedades 


Si bien se mencionan algunos temas “digitales” en el discurso, estos son de infraestructura o de aplicaciones específicas, lo cual confirma además la visión instrumental y técnica (no política y de desarrollo) en que se le ubica al desarrollo tecnológico.

El Discurso del Presidente Vizcarra del 28 de Julio del 2018  evidencia la ausencia de una Política Digital
Al respecto, algunos comentarios específicos relacionados a temas digitales:

Lucha contra la corrupción
Se establece la intención de “un proceso radical y profundo por hacer accesible y transparente toda la información que por su naturaleza es pública pero que muchas veces se encuentra oculta o desactualizada.”

Si bien no es dable mencionar en este discurso los mecanismos específicos, la digitalización de los procesos del Estado es clave para dicha transparencia y pudieron ser mencionados, en algo así como: “Impulsaremos agresivamente la digitalización de los procesos del Estado”.

La omisión del tema digital puede ser porque éste se considera intrínseco o porque no se le conoce realmente. De mi experiencia laborando en el Estado, me inclino por lo segundo

Reforma Judicial
Igualmente indica profundizar la transparencia: “Propongo al Congreso de la República introducir obligaciones expresas en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública para que las instituciones judiciales divulguen más información en sus portales institucionales”.

El enfoque debería dirigirse a digitalizar todo el Sistema de Justicia (incluyendo a Policía, Ministerio Público y Poder Judicial) haciéndolo realmente transparente (sin violar la reserva del proceso). Mientras miles de expedientes pululen en los pasillos de las instituciones no habrá justicia. Se pudo aprovechar esta oportunidad para indicar algo como: “Incluiremos en la propuesta de reforma la digitalización e interconexión de todo el Sistema de Justicia”.


Economía y Sectores Productivos
El discurso menciona la importancia de la competitividad: “La competitividad es un elemento clave para garantizar el progreso y el desarrollo del país y proyectarlo hacia el futuro. Propongo hoy en el Parlamento un consenso para hacer de la competitividad un objetivo nacional.”

El problema es que la competitividad no se puede mejorar sino se afronta la digitalización. El desarrollo de las tecnologías digitales actuales impulsa la productividad y competitividad en niveles que incluso no podemos comprender cabalmente. Si no tenemos políticas digitales (y el “nuevo” Plan de Competitividad y Productividad” no los tiene), no habrá forma real de mejorar.

También se menciona “nos proponemos impulsar el desarrollo productivo y empresarial de las Micro y Pequeñas Empresas, a través de una mejora del sistema de compras estatales, calidad de los productos, reducción de costos de financiamiento y promoción de la formalización laboral”.

En general el discurso se centra en los sectores primarios exportadores sin mención precisa a los temas de industrialización y ausencia de la industria digital.  

Es cierto que hay muy poco que mencionar en temas de industrialización, pero sin políticas de impulso a los ecosistemas digitales en los sectores productivos en base a una política industrial definida, las acciones mencionadas (por ejemplo, para las MIPYME), serán limitadas y de poco efecto.

En este caso es necesario formular una visión de desarrollo del país, hubiera sido motivante que el presidente dijera algo así como: “analizamos cuidadosamente el desarrollo de la economía digital y su impacto en nuestra sociedad para determinar las políticas convenientes a aplicar en nuestro plan de competitividad y productividad”.

Transportes y Comunicaciones
Si bien menciona los Proyectos de Desarrollo de Redes de Alta Velocidad para las regiones y los nuevos proyectos para la Amazonía, cruciales para el desarrollo, su foco es solamente de infraestructura. Esta plenamente demostrado que poner la infraestructura digital no basta para que se usen efectivamente, así que es necesario desarrollar políticas de aprovechamiento y apropiación, que en realidad escapan a este sector.

Mención aparte es el hecho que nuestra Ley de Telecomunicaciones data del año 1991 y no parece haber intención de actualizarla.

También hay una ausencia de enfoque digital en el sector transporte. Hubiera sido interesante que se mencione el impulso a Sistemas Inteligentes de Transporte como una política del sector.

Educación
Una de las principales conclusiones que surgen si se hace un análisis serio de la situación de la educación peruana, es que una política base es la digitalización del proceso de enseñanza incluso más allá del aula e involucrando decididamente a los profesores. Si bien hay serios problemas de infraestructura a resolver, esto no debe ponerse como prerrequisito para el desarrollo correcto de una Política de Educación Digital. El discurso no entra en este aspecto y el sector de educación no debería perder más tiempo en desarrollarlo. 

Salud
Es un gran avance la interconexión de hospitales, la Telesalud y el desarrollo de sistemas para la Historia Clínica Electrónica.

La sugerencia es pasar del enfoque de telesalud y sistemas de información, para ir al concepto de e-salud (e-health), que engloba un conjunto de políticas más allá de lo instrumental. El sector salud no solo contempla al Estado sino a muchas instituciones prestadoras y aseguradoras, configurando un gran ecosistema de salud.

Políticas efectivas de desarrollo pueden integrar digitalmente aseguradoras y prestadoras en un sistema abierto de servicios diseñado para mejorar la salud en general de los ciudadanos con foco en la prevención y que además puede implantar sistemas de trazabilidad a nivel de cada persona con problemas de salud específicos, como por ejemplo la desnutrición crónica infantil.

Otros sectores
Si bien un discurso de este nivel debe quedar en un plano general, se podrían hacer algunos señalamientos que indiquen que el aspecto digital está presente en los sectores (que solo podemos asumir como existente). Aspectos como el desarrollo digital de las ciudades, la participación ciudadana basada en herramientas digitales o la integración de tecnología en los temas de seguridad pudieron ser incluidos o mencionados.

El caso cultural es un tema aún más sintomático, se plantean desarrollos basados en radio y televisión (se entiende que es por cuestión de acceso) pero se omite el uso de todas las otras herramientas digitales (por ejemplo, las redes sociales) que pueden ayudar mucho más a desarrollar la interculturalidad que programas pasivos de radio difusión. En un futuro se podría mencionar el desarrollo de las industrias creativas, que configuran una gran oportunidad para países poco industrializados como el nuestro.

Por último, uno de los aspectos prioritarios establecidos por la Alianza del Pacífico es su Agenda Digital, el problema es que aún no hemos podido actualizar la Agenda Digital Peruana.

Conclusión
En temas digitales la impresión es que en realidad estamos retrocediendo. Los proyectos mencionados tienen ya años en desarrollo (por ejemplo, el Sistema de Mensajería de Alerta Temprana SISMATE) y presentan un lento avance.

La falta de un sector digital en el Estado explica la ausencia de políticas específicas y de que no exista un organismo capaz de desplegar la Política Digital del Acuerdo Nacional en el Estado y la Sociedad.

Puede que las urgencias del Gobierno sean prioritarias y los temas de coyuntura cruciales, pero descuidar el tema digital implica descuidar el desarrollo futuro del Perú. Es de esperar que en el año que sigue tal situación pueda ser corregida y empecemos a construir  de verdad un Perú del siglo XXI