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domingo, 5 de enero de 2020

El DNI Electrónico, las lecciones que nos deja


El lanzamiento de la aplicación de identidad digital para dispositivos móviles (Smartphones)[1] por parte del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil RENIEC marca un cambio positivo e importante en el proyecto del Documento Nacional de Identidad Electrónico (DNIe) propugnado por esta institución como base para la identificación digital ciudadana. Al respecto, es importante anotar los diversos problemas que este proyecto ha presentado a lo largo de su desarrollo sobre los cuales puedo proponer algunas recomendaciones para mejorar el funcionamiento del ecosistema de identidad digital en el Perú.
Fig. 1 El Documento Nacional de Identidad Electrónico (https://dnielectronico.pe/)

El DNIe
En mayo del 2013, el RENIEC inició la emisión del DNIe con el propósito de reemplazar el documento DNI existente proporcionándole al mismo la capacidad de almacenamiento y procesamiento basado en una tecnología de tarjeta inteligente (Smart Card)[2], cuyo Circuito Integrado (chip) contenía la información básica para la identificación ciudadana[3]. Sin embargo, el DNIe no era solamente una mejora tecnológica del DNI anterior, sino que además pretendía ser la base de un sistema de identidad digital para el ciudadano y el instrumento principal para el desarrollo de servicios digitales[4].

La propuesta se dirigía a proporcionar a los servicios digitales de un mecanismo de autenticación digital mediante el uso de un Certificado Digital[5] para autenticación y de un mecanismo de firma digital (equivalente a la firma autógrafa) con base en un Certificado Digital para firma, ambos certificados digitales incluidos en la tarjeta inteligente. El proyecto tenía una gran similitud con el proyecto español de DNIe y era parecido a otras experiencias de identidad digital (como por ejemplo la de Estonia o Corea del Sur). 
    
Al momento, podemos considerar que el despliegue del DNIe no ha cumplido sus expectativas. A finales del 2018 el número de DNIe emitidos era un poco más de 850,000[6] y existen muy pocos servicios digitales que lo usan[7]. Además, por problemas de provisión, se detuvo temporalmente la emisión de nuevos DNIe[8]. Al momento dos últimas noticias se pueden destacar: la adquisición de más de 6 millones de tarjetas para el DNIe[9] con la opción de lectura inalámbrica[10] y el lanzamiento de una aplicación (APP) para smartphones dentro de los cuales se instalarían los certificados digitales mencionados, teniendo la misma funcionalidad de identidad digital que el DNIe.

Los problemas relacionados a su uso y despliegue surgieron desde el inicio y revelaron las limitaciones existentes en el Estado peruano para el manejo de proyectos tecnológicos complejos, especialmente aquellos que involucran transversalmente a toda nuestra sociedad. Mencionaré algunos de los problemas más resaltantes.

La complejidad de su despliegue
Todo elemento tecnológico lleva inherente una complejidad propia relacionada con su despliegue y posterior operación. Es bastante frecuente que esta complejidad sea minimizada sea por la presión de la salida al mercado o por falta de planificación. En el caso del DNIe, su emisión con todas las características indicadas es de por si un proceso complejo que requiere infraestructura especial y garantizar su integridad mediante el cumplimiento de una serie de condiciones técnicas, físicas y de procesos. Además, estas condiciones deben ser acreditadas para su validez con base a la normatividad establecida en la Infraestructura Oficial de Firma Electrónica IOFE[11] creada por el reglamento de la Ley de Firmas y Certificados Digitales.

Estas condiciones inicialmente solo fueron cumplidas en algunos locales del RENIEC en Lima y el acondicionamiento de los demás locales recién se inicia en el año 2016.[12]

La complejidad de su uso
Otro de los aspectos que se soslaya al desplegar mecanismos tecnológicos es la claridad sobre quién y cómo lo va a usar, aspecto crucial para su despliegue. El DNIe requiere para su uso de un dispositivo lector adicional, que debe ser instalado y configurado en el computador desde el cual se va a acceder a los servicios. Una revisión a las páginas de Identificación digital de Estonia[13], nos puede dar idea de esta complejidad, en donde por ejemplo los usuarios deben actualizar el software cada cierto tiempo.

En este aspecto, se me hace muy difícil concebir a un ciudadano promedio peruano adquiriendo un lector de tarjetas, configurándolo en su PC y estando al tanto de como las actualizaciones a su software base pueden afectar el uso de su DNIe.    

En el caso de España incluso se regalaron los lectores de tarjeta[14], a pesar de lo cual el despliegue no pudo cumplir sus expectativas. Para el caso peruano, se hubiera requerido un programa muy grande de alfabetización y soporte muy difícil de implementar entre nuestros ciudadanos de baja apropiación digital promedio en donde incluso el uso de las PC disminuye relativamente[15]

La gestión de la obsolescencia
Un aspecto clave en el manejo de un proyecto tecnológico es la gestión de la obsolescencia. De no tratarse adecuadamente se corre el riesgo de implementar un “legacy”[16]. Los proyectos de identificación digital usando tarjetas inteligentes se han implantado en diversos países con diversos grados de éxito. En el caso español, el despliegue se inició el año 2006 y realmente no logró cumplir con sus objetivos a pesar de los grandes esfuerzos realizados por su gobierno.[17].

En el Perú con siete años de diferencia lanzamos el DNIe, con un modelo tecnológico similar. A pesar de que la tecnología de tarjetas inteligentes sigue vigente (aunque en sus etapas finales) es claro que, debido a la demora en su lanzamiento y despliegue, el modelo de identidad digital basado en tarjeta inteligente está actualmente en camino a su obsolescencia. Globalmente los distintos países están migrando a modelos basados en smartphones[18]
   
El manejo de las expectativas sobre el uso del DNIe
Las expectativas se enfocaron en establecer que el DNIe era un instrumento indispensable para el desarrollo de servicios digitales porque era el método de autenticación y firma digital más seguro creando la sensación de que era el único que se podía usar. La realidad es que el DNIe con certificados digitales es solo uno de los muchos métodos disponibles y que de acuerdo con el nivel de riesgo implicado en las transacciones se podían usar medios más sencillos de firma electrónica[19], tal como la clave SOL (de usuario y contraseña) que permitió desplegar ampliamente los servicios digitales de la SUNAT, aunque claro sin los niveles de seguridad del DNIe.

El DNIe y los servicios digitales
La utilización del DNIe para la autenticación y firma digital en los servicios digitales requiere que estos servicios implementen los mecanismos tecnológicos y de procesos respectivos para posibilitar su uso, lo que necesariamente requiere una inversión.  Sin embargo, al no existir usuarios con DNIe (dado el limitado despliegue) la inversión no podía justificarse plenamente. Tal situación produce un falso “punto muerto”[20]: no puedo desplegar servicios digitales “seguros” porque el DNIe no está desplegado en mi población objetivo y por otro lado no puedo desplegar adecuadamente el DNIe porque no hay servicios que lo usen.

La salida es simple: Crear servicios digitales con mecanismos que todas las personas pudieran usar (por ejemplo, usuario y contraseña) e introducir progresivamente otros mecanismos, entre ellos el DNIe, mientras los instrumentos y servicios respectivos se despliegan. Afortunadamente, tanto en el gobierno como en la sociedad se plantearon otras opciones. El avance de la SUNAT en sus servicios digitales se explica por el uso de un sistema de autenticación sencillo (clave SOL) y en el caso de los servicios digitales de los bancos, por el uso de mecanismos de autenticación digital de por lo menos dos factores[21] adecuados al riesgo y uso de sus clientes.

La falta de un proyecto de Identidad Digital y de una entidad digital
El despliegue de un elemento tecnológico debe considerar todos los componentes que hacen que este elemento tecnológico pueda ser desplegado y operar; donde los más importantes son justamente los componentes no tecnológicos. Entre ellos podemos contar: la cobertura del despliegue, la preparación de los usuarios para usarlo, los servicios en donde serán usados, el soporte que se dará, entre otros. Todos estos elementos se organizan en un proyecto que es capaz de implementarlos en conjunto y progresivamente para asegurar el éxito de éste. El problema con el DNIe era que fue concebido solo desde su propio punto de vista como reemplazo del DNI anterior, con proyecciones de demanda dfíciles de cumplir,  y no consideraba los demás elementos especialmente el de los servicios que lo iban a usar.

Además, el DNIe como mecanismo usado para la identidad digital debe estar inmerso dentro de un concepto y Sistema de Identidad Digital[22] para poder ser usado efectivamente, el cual actualmente no está convenientemente definido. La definición de este sistema requiere la creación una entidad de alcance nacional que sea capaz de orquestar y regular el ecosistema de identidad digital (dentro del ecosistema digital en general), uniendo a los diferentes actores y promoviendo la creación de servicios tanto públicos como privados que utilicen a su vez los servicios de identidad digital en este ecosistema[24].

Recomendaciones para impulsar la identidad Digital y el DNIe
Con el objetivo de impulsar efectivamente el desarrollo del ecosistema digital, me permito realizar las siguientes recomendaciones:

Impulsar la creación de un Ente Rector Digital con las competencias necesarias para orquestar un Ecosistema de Identidad Digital. Este ente podría ser un Ministerio, pero como paso inmediato puede tener la forma de una Agencia Digital creada como una OTE (Oficina Técnica Especializada) que integre los ejes digitales de Infraestructura, Economía y Gobierno, y sea capaz de interactuar con las diversas entidades del Estado, del sector privado, la Academia y la sociedad civil.[25]

Crear el Proyecto de Identidad Digital peruano (bajo este ente rector), estableciendo las características generales no solo para el Estado sino para todo el ecosistema. Por ejemplo, reconociendo la presencia de varios proveedores de identidad y múltiples mecanismos tecnológicos.[26]

Fortalecer al RENIEC en sus funciones esenciales que son la Identidad Nacional y los Registros Civiles. Esta entidad debe fortificar los mecanismos de verificación de la identidad nacional que le darán la base a los proveedores de identidad digital existentes (aspecto que realiza actualmente, por ejemplo, con los bancos en la verificación de la huella digital).

Establecer un sistema de identidad digital que permita la convivencia de varios mecanismos de autenticación y firma digital que puedan ser asignados en la medida del riesgo de la transacción asociada.[27]

Mantener el DNIe en tarjeta inteligente como una mejora del DNI anterior, pero utilizando certificados digitales sólo a solicitud del usuario.

Darle prioridad a la aplicación de identidad nacional en smartphones como la base de la creación de servicios digitales, enmarcado en el Proyecto de Identidad Digital con la participación de los diferentes involucrados públicos y privados que puedan generar los servicios necesarios para su utilización.

Conclusión
El desarrollo del ecosistema digital debe verse como un esfuerzo conjunto de múltiples actores tanto en el Estado como el sector privado, la academia y la propia sociedad civil. Cualquier entidad del Estado debe entender que no está aislada y que para desplegar servicios tecnológicos es necesario crear previamente los mecanismos institucionales que lo permitan, especialmente si estos servicios atraviesan o impactan a toda nuestra sociedad.   





[2] Tarjeta con circuito integrado (TCI) que permite la ejecución de cierta lógica programada. La usada por el DNIe era una con microprocesador, sistema operativo Java Card, capacidad criptográfica y memoria EEPROM de 144Kb (fuente: RENIEC). 
[3] El DNIe contiene cuatro aplicaciones de software: i) la aplicación de identidad eMRTD ICAO, ii) la aplicación de firma digital PKI, iii) la aplicación de autenticación biométrica por huella dactilar Match-on-Card y iv) una cuarta aplicación de tipo genérico para aplicación futura (fuente: RENIEC).
[4] El desarrollo del proyecto se puede consultar en http://www.reniec.gob.pe/portal/pdf/01_dnie.pdf
[5] Documento electrónico generado y firmado digitalmente por una entidad de certificación, la cual vincula un par de claves con una persona determinada confirmando su identidad. Usa una técnica de criptografía asimétrica.
[6] Según estadísticas de RENIEC el número total al 2018 era de 858,484. https://portales.reniec.gob.pe/web/estadistica/identificada
[9] Licitación LP-SM-7-2018-RENIEC-1 para adquirir 6,689,390 Tarjetas inteligentes adjudicada al Consorcio Indra Smart por S/. 55,860,320 según acta de buena pro del 17 de abril del 2019
[10] De acuerdo con la norma ISO/IEC 18092 NFC, según los documentos de la licitación LP-SM-7-2018-RENIEC-1
[11] Sistema confiable, acreditado, regulado y supervisado por la Autoridad Administrativa Competente, provisto de instrumentos legales y técnicos que permiten generar firmas digitales y proporcionar diversos niveles de seguridad respecto de:  1) La integridad de los documentos electrónicos; 2) La identidad de su autor, lo que es regulado conforme a Ley (reglamento de la Ley 27269 de Firmas y Certificados Digitales, DS 052-2008-PCM)
[12] Actualmente se cuenta con cerca de 58 locales a nivel nacional que están certificados para emitir DNIe (fuente INDECOPI)
[16] Un sistema heredado (o sistema legacy) es un sistema informático (equipos informáticos o aplicaciones) que ha quedado anticuado pero que sigue siendo utilizado por el usuario (generalmente, una organización o empresa) y no se quiere o no se puede reemplazar o actualizar de forma sencilla (fuente: Wikipedia)
[18] Estonia ha desarrollado varios servicios de identificación uno de ellos con dispositivos móviles (Mobiil-ID, https://www.id.ee/index.php?id=36881). En Corea del sur evolucionan permanentemente y actualmente desarrollan sistemas de autenticación biométrica basada en móviles usando en lo interno certificados digitales bajo el estándar de la Alianza FIDO "Fast Identity Online"  (K-FIDO, https://es.slideshare.net/FIDOAlliance/bioauthentication-fido-and-pki-trends-in-korea)
[19] Cualquier símbolo basado en medios electrónicos utilizado o adoptado por una parte con la intención precisa de vincularse o autenticar un documento cumpliendo todas o algunas de las funciones características de una firma manuscrita (Ley 27269 de Firmas y Certificados Digitales).
[20] Se suele entender como “deadlock”
[21] Para una autenticación segura, se menciona que se deben usar métodos que combinen hasta tres factores:  algo que el usuario sabe (por ejemplo, contraseña), algo que el usuario tiene (por ejemplo, token, tarjeta, etc.) y algo propio de él mismo (por ejemplo, huella digital)
[22] Realmente debería mencionarse como Ecosistema de Identidad Digital
[24] Si bien, según el DU Nº 006-2020 que crea el Sistema Nacional de  Transformación Digital esa entidad es la Secretaría de Gobierno Digital SEGDI  de la PCM, queda la duda de cómo esta entidad  podría enfrentar este reto al ser una oficina que reporta a la Secretaría General de la PCM.   
[25] Existe la opción de convertir a la SEGDI en este ente rector digital transformándola en una Agencia Digital con todas las competencias y empoderamiento del caso.    
[26] Las características de este ecosistema las describí en el artículo siguiente: https://consensodigital.blogspot.com/2017/06/la-identidad-y-autenticacion-en-los.html. Si bien existe un nuevo plan de masificación del DNIe, este sigue el mismos enfoque anterior.
[27] Extraoficialmente tengo conocimiento del desarrollo de un sistema de identificación  y autenticación en el Estado con estas características, lo cual sería un buen punto de inicio.

lunes, 12 de junio de 2017

La Identidad y Autenticación en los Servicios Digitales


El acelerado despliegue de los servicios digitales impone retos importantes a los proveedores, usuarios y reguladores, siendo uno de los más relevantes el de garantizar la identidad de la persona o entidad objeto de los mismos.  El tema de la identidad digital está en pleno desarrollo (además con varios niveles de polémica) y las empresas, así como los estados, están desarrollando diversos métodos y normativas para gestionarla de la mejor forma posible considerando aspectos tan diversos como: la gradualidad en su implementación, la facilidad y costo de su uso, los niveles de riesgo y seguridad requeridos y el avance de las tecnologías relacionadas.  Considerando estos diversos aspectos y el nivel de desarrollo de los servicios digitales en el Perú, sería conveniente establecer un Sistema de Identidad Digital que sea en principio simple, alineado a los ciudadanos, progresivo, con varios métodos disponibles y adaptable a los cambios tecnológicos.

Los servicios individualizados requieren para su prestación que contemos con una identificación reconocida por los proveedores de los mismos y un método para verificarla. Por ejemplo, para consultar un libro en una biblioteca pública (el servicio) debemos tener una cuenta de usuario (identidad) que ha sido obtenida en un proceso de registro y presentar al encargado del servicio el documento de la biblioteca que registra dicha cuenta con información (por ejemplo, una foto) que le permite comprobar que efectivamente somos los titulares de la cuenta (autenticación) y en consecuencia podemos acceder al nivel de servicio que nos corresponde (autorización) y consultar los libros deseados. En este caso, el proceso de verificación de la identidad comprende la comparación presencial de nuestra foto, lo que la biblioteca (proveedor) considera suficiente para prestar el servicio.

Fig. 1Fuente: www.apuntesdemarketing.es 

El servicio digital (proporcionado a través de una red tal como el Internet) requiere igualmente una identidad (que en este caso se le denomina identidad digital) obtenida a través de un proceso de registro que puede ser virtual (como en los correos electrónicos gratuitos o las redes sociales), presencial (como el caso de la clave de acceso que la autoridad tributaria SUNAT nos entrega) o una combinación de ambos (como cuando los bancos nos dan acceso a los servicios de “Home Banking”). Además, requiere un método para verificar esta identidad (autenticación), que por la propia naturaleza virtual del servicio no puede ser presencial, motivo por el cual se desarrollan diversos instrumentos para lograr esta verificación.

El método que todos conocemos y mayormente usamos es el de usuario y contraseña. El proveedor asocia a nuestra identidad un nombre de usuario (“user name”) y una contraseña (“Password”) que se supone secreta y bajo nuestro control. Con ambos elementos proporcionados al servicio, el proveedor verifica nuestra identidad (nos autentica) y de ser positiva nos presta el servicio (por ejemplo, para usar nuestro correo Google, Outlook, Yahoo u otro) con los derechos de uso (autorización) asignados a nuestra identidad. Por su simplicidad y bajo costo (para el proveedor y el usuario) es el método más usado para servicios en que los proveedores (y los usuarios, de ser el caso) consideran que el riesgo implicado no amerita un método más complejo.    

En otros servicios donde la evaluación del riesgo es mayor (por ejemplo, en los servicios bancarios), a la identidad (cuenta asignada normalmente en forma presencial) se le asignan métodos de autenticación más seguros, tales como, un Número de Identificación Personal (PIN), una tarjeta de claves, un Token[1] de seguridad físico o virtual, entre otros, que cada entidad financiera utiliza en sus servicios de acuerdo al nivel de riesgo asociado a cada tipo de transacción.  Los métodos de autenticación se pueden clasificar de acuerdo a los denominados factores de autenticación; un primer factor corresponde a algo que el usuario sabe (una contraseña o un PIN), un segundo factor corresponde a algo que el usuario tiene (documento de identidad, tarjeta inteligente-Smart Card, Token, etc.) y un tercero a algo que el usuario es o hace (la huella digital, el patrón de la retina, otro patrón biométrico, o el reconocimiento de voz). La autenticación es más segura si combina más de un factor (por ejemplo, la autenticación de dos factores usada normalmente en las transacciones bancarias). Los factores biométricos se están usando cada vez más y podrían generalizarse rápidamente (por ejemplo, el reconocimiento facial).

Fig. 2 Fuente: mobilityguard-latam.com
Los riesgos de suplantación de identidad siempre presentes en los servicios digitales obligan a establecer sistemas técnica y normativamente más sólidos como soporte al desarrollo de los servicios digitales tanto públicos como privados. Por ejemplo, la empresa Google ofrece un método de autenticación de dos factores que sus usuarios pueden configurar[2] en sus cuentas, igualmente la empresa Apple ofrece un método parecido[3].  El caso del sector público es en realidad más complejo puesto que no solo debe ofrecer mecanismos de identidad y autenticación de sus propios servicios, sino que además deberá en algún momento regular los diversos mecanismos de identidad digital que se utilicen en el ámbito privado. En este punto hay que indicar que cada país está desarrollando su Sistema de Identidad Digital de acuerdo a su estado de desarrollo, cultura y ámbito normativo.

Podemos revisar casos tan disímiles como el de Estonia, Chile o Estados Unidos. En Estonia tienen un Sistema de Identidad digital[4] bastante desarrollado basado en un documento de identidad nacional portado en una Smart Card (Id-card y Digi-Id) o en un Smart Phone (Mobiil-id) que utiliza certificados digitales[5] tanto para autenticación como para firma de documentos. En Chile el sistema de identidad[6]  se denomina Clave Única y se basa en un método de usuario y contraseña relacionado con el documento de identidad nacional, único para los diversos servicios digitales del Estado. El caso de Estados Unidos es bastante interesante puesto que debido a que diferentes entidades estatales y federales proporcionan su propio método de autenticación y que en su ecosistema digital tienen alta participación las empresas privadas, están desarrollando un Sistema de Identidad Digital basado en múltiples proveedores de identidad públicos o privados certificados para dar este servicio. El programa se llama Connect.gov[7] y está actualmente en ejecución.   La conclusión hasta aquí es que cada país tiene características diferentes y que no es posible trasladar un sistema de uno a otro sino más bien desarrollar el propio en base claro a las lecciones aprendidas de los demás, como se puede apreciar en el Informe del CNC sobre el análisis de los sistemas de diferentes países[8].

Fig. 3 Connect.gov USA, Análisis de Modelos de Autenticación, Carina Estrada, CNC
En el Perú aún no tenemos un Sistema de Identidad Digital establecido plenamente para el Estado. En nuestro caso conviven: los mecanismos que cada entidad del Estado establece basado principalmente en usuario y contraseña, la Clavel SOL de la administración tributaria - SUNAT que es igualmente un sistema de usuario y contraseña, y el servicio del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil - RENIEC basado en el DNIe (Documento Nacional de Identidad Electrónico), el cual se basa en una Smart Card que contiene un certificado digital de autenticación, además de uno para firma digital (actualmente este sistema es usado en servicios del programa Beca 18[9]). La Clave SOL es realmente la más difundida debido a que todo contribuyente debe de utilizarla dado que, por ejemplo, todo el proceso de declaración de impuestos está digitalizado. El DNIe, por otro lado, está en su fase de despliegue, pero es oportuno indicar que su uso en un proceso de autenticación requiere de un lector de Smart Card con el correspondiente software instalado en el dispositivo con el que se tiene acceso al servicio digital. Respecto a los servicios digitales privados, igualmente conviven diferentes sistemas la mayoría basados en usuario y contraseña, siendo destacables los servicios bancarios que usan mecanismos de autenticación de dos factores.

Para establecer el Sistema de Identidad Digital en el Perú será necesario considerar diferentes variables: el bajo desarrollo actual de los servicios digitales, la diversidad de los niveles de madurez tecnológica de las entidades, la cultura digital del país, el nivel de complejidad de los diversos métodos de autenticación para su administración y uso, los niveles de riesgo asociados a cada servicio, los avances tecnológicos, y las preferencias de los ciudadanos.  El Sistema de Identidad Digital, entonces, deberá ser uno que permita a los diversos tipos de usuarios poder utilizarlo sin mucha dificultad, que se adapte a los servicios existentes, que sea de complejidad e implementación progresiva, que esté en línea con los riesgos implicados en las transacciones, que sea formalmente establecido, que utilice los métodos existentes y que considere las necesidades del usuario. En este caso el sistema propuesto se debería establecer con los siguientes criterios:
  • Pensado en las necesidades del ciudadano y los usuarios en general
  • Utilizando la verificación de la Identidad Nacional administrada por el RENIEC en los casos que se requiera
  • Combinando o unificando los servicios de los principales proveedores de identidad digital existentes en el Estado (SUNAT y RENIEC) y propiciando la formalidad de los proveedores de identidad privados
  • Implementando, en el caso del Estado, un primer método basado en usuario y contraseña, pero único para todos los ciudadanos en los diferentes servicios estatales (siguiendo el  ejemplo de Clave Única de chile)
  • Estableciendo los criterios para que las entidades puedan determinar los métodos de autenticación requeridos respecto al nivel de riesgo asociado a cada transacción
  • Creando sucesivamente diversos mecanismos de autenticación (por ejemplo, se podría crear un mecanismo de dos factores con un Token virtual en el teléfono vía SMS)
  • Usando el DNIe con certificados digitales de acuerdo a su despliegue y al desarrollo de los usuarios
  • Evolucionando con la tecnología (por ejemplo, Smart Phones con certificados digitales o con funciones de biometría)
  • Contando con un esquema de desarrollo multiestamentario que permita darle legitimidad y sostenibilidad (por ejemplo, en el caso colombiano[10]
Fig. 4 Sistema de Identidad Digital, CNC 2016
De lo que se trata es de desarrollar un sistema que sea en principio simple de usar y que pueda evolucionar progresivamente, incrementando sucesivamente los niveles de seguridad (y en consecuencia complejidad) conforme los servicios digitales se van desarrollando y de acuerdo a los requerimientos de los ciudadanos. Sin embargo, el desarrollo de este sistema va más allá de los esquemas técnicos. Para construirlo y sostenerlo, es necesario establecer un nivel de institucionalidad mayor al existente que con el grado de empoderamiento necesario pueda establecer las necesarias reglas de cumplimiento en las diversas entidades involucradas.



[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Token_de_seguridad
[2] https://support.google.com/accounts/answer/185839?hl=es-419
[3] https://support.apple.com/es-mx/HT204915
[4] http://www.id.ee/?lang=en
[5] La Ley Nº 27269 peruana lo define como: “documento electrónico generado y firmado digitalmente por una entidad de certificación, la cual vincula un par de claves con una persona determinada confirmando su identidad”
[6] http://www.registrocivil.cl/PortalOI/Manuales/clave_unica.pdf
[7] https://www.connect.gov/
[8] https://1drv.ms/b/s!AhqEVB3HpFPEgsgex-G9VAEDF1HWwg
[9] http://intranet.beca18.gob.pe/
[10] http://estrategia.gobiernoenlinea.gov.co/623/w3-article-9406.html