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jueves, 2 de agosto de 2018

Transformación digital para el desarrollo sostenible del Perú

(Artículo publicado en la revista Stakeholder)


La digitalización es el proceso donde la interrelación entre la población, sea esta social, económica o política, se realiza cada vez más a través de una tecnología digital, como es el caso de Internet. Este proceso en expansión y profundización afecta a toda la sociedad en mayor o menor medida y puede llegar a definir, dependiendo de cómo lo asuma cada país, su desarrollo futuro.

En este sentido, la transformación digital, que es la forma mediante la cual una organización se adapta a este proceso, es clave para que el empresariado y cada Estado puedan sumarse a esta corriente de desarrollo o quedarse a la zaga en el mercado y el progreso mundial

Fig. 1 Es urgente un proceso de transformación digital para superar nuestro lento progreso digital que nos pone en desventaja con respecto al resto de América Latina y el mundo

La digitalización

La tecnología digital ha evolucionado aceleradamente en poco tiempo, cambiando desde la forma cómo una persona (y también una máquina) intercambia información hasta una simple actividad cotidiana como la forma de pago en una tienda. En Suecia el pago electrónico está desplazando al pago con dinero en efectivo: por una persona que paga con papel moneda, hay cinco que lo hacen por vía electrónica.

La confluencia de una amplia variedad de tecnología digital (inteligencia artificial, big data, computación en la nube, internet de las cosas, fabricación aditiva, robótica, social media, tecnología 5G y blockchain) ha conducido a la humanidad a un punto de inflexión que la historia ha decidido llamar la Cuarta Revolución Industrial.

La adaptación tecnológica del Perú

El Perú no ha sido exitoso en su inserción a cada ola de cambio tecnológico que se ha producido en el mundo: se unió tardía e incompletamente a la Primera, Segunda y Tercera Revolución Industrial. Como consecuencia, terminó convirtiéndose en un consumidor limitado de tecnología que no es capaz de aprovecharla para impulsar su productividad (muy baja para nuestro nivel de ingreso medio) y su competitividad, limitando su capacidad de crear progreso. 

Para que el Perú tenga un desarrollo sostenible es esencial que se inserte de lleno en la digitalización mundial, enrumbando adecuadamente su proceso de transformación digital. De no hacerlo, se enfrentaría a una acelerada pérdida de competitividad, la cual implicaría el aumento de la brecha digital interna y externa, y la acentuación de la exclusión y la desigualdad social, que traerían como cola la disminución del ingreso, la elevación de la tasa de desempleo y el incremento de la pobreza y la inequidad.

El reto para el Perú

Actualmente, la evidencia confirma que la digitalización no es un tema que está en la agenda del sector público y el sector privado. De serlo, se tendría una entidad en el Estado encargada de su desarrollo (como el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones de Colombia) o una organización privada dedicada a su impulso (como el País Digital de Chile). 

En este escenario, el reto para el Perú pasa por ser capaz de realizar un «recableado cerebral», dejando de lado el recetario del siglo XX y entendiendo que lo digital no es un tema complementario, sino que es una necesidad en este siglo XXI.

Por ello, establecer una visión, asumir el liderazgo desde el Gobierno y la empresa privada, y construir una institucionalidad que permita ejecutar un plan concreto para fomentar la transformación digital del Perú se hace imprescindible para iniciar el camino hacia un desarrollo sostenible.

Conclusión

La digitalización es imparable. El Perú requiere de un proceso de transformación digital que lo haga capaz de insertarse en esta nueva ola de cambio tecnológico, lo cual es indispensable para alcanzar un desarrollo sostenible. La sociedad en su conjunto debe asumir esta tarea y debe exigirle al Estado y al sector privado a dejar de lado el cortoplacismo para que trabajen en el nivel de acción que le corresponde a cada uno. 

miércoles, 7 de marzo de 2018

Perú en digitalización, cada vez más rezagados


La digitalización es una tendencia mundial que afecta a todos los procesos económicos y sociales impactando directamente en la competitividad de los países. Existen diversos índices globales que utilizando una serie de dimensiones e indicadores permiten medir el nivel de digitalización de las diferentes economías del mundo estableciendo sus posiciones relativas y proporcionando información para la toma de decisiones tanto privadas como de política pública. En un estudio denominado Digital Planet 2017, se establece no solo el estado actual sino también el momentum o impulso a la digitalización de cada país. El estudio además de mostrar a nuestro país justamente en los últimos lugares también revela el poco impulso que tenemos en este aspecto, confirmando lo que he manifestado en diversas oportunidades: en lo digital, el Perú no sólo está atrasado, sino que además su lento crecimiento nos rezaga cada vez más.

El índice: DEI Digital Evolutión Index

El reporte “Digital Planet 2017 - How Competitiveness and Trust in Digital Economies Vary Across The World” elaborado por  Bhaskar Chakravorti and Ravi Shankar Chaturvedi de “The Fletcher School, Tufts University”[1] en Julio del 2017, nos presenta el Índice de Evolución Digital (DEI por su acrónimo en inglés) que según indican, pretende ser una evaluación holística basada en datos del progreso de la economía digital en 60 países combinando más de 100 indicadores en cuatro dimensiones clave: condiciones de oferta, condiciones de demanda, ambiente institucional, y cambio e innovación.

El estudio indica que la competitividad de una economía digital es función no solo de su estado de digitalización sino también de la velocidad de este desarrollo digital, en este caso medido a través del periodo 2008-2015. El DEI divide a los países en cuatro segmentos (ver figura 1):

  •     “Stand Out”, aquellos países que presentan tanto un gran avance en digitalización como un gran impulso en la misma.
  •    “Stall Out”, países que muestran un alto grado de digitalización pero que han disminuido en su impulso.
  •   “Break Out”, países que si bien tienen un bajo nivel de digitalización están evolucionando rápidamente.
  •    “Watch Out”, los que tiene que enfrentar retos significativos dado su bajo nivel de digitalización y bajo impulso. En algunos casos estos países están retrocediendo en digitalización


El estudio además presenta el análisis de la “confianza digital”, que surge por la presencia de los riesgos crecientes por la cada vez más amplia dependencia de la tecnología digital, tomando en cuenta la integridad del ambiente digital, la calidad de la experiencia de los usuarios, las actitudes hacia las instituciones clave y el comportamiento de los usuarios en los servicios digitales.

Figura 1. Digital Evolution Index 2017

La posición del Perú en el DEI
Según se aprecia en el reporte, la posición del Perú es una de las más desfavorables. En cuanto al estado de digitalización ocupamos el puesto 49 (de 60) con un puntaje de 2.15 y en cuanto al ratio de avance ocupamos la posición 52 con un promedio de 1.29. Con estos valores el Perú se encuentra posicionado en el cuadrante de los países “Watch out” o “En cuidado”. Es decir, el Perú presenta un bajo nivel de digitalización, pero además su impulso a la misma es muy bajo y enfrenta serios retos de desarrollo.

Si nos comparamos con los países latinoamericano vemos que Colombia, Brasil, México están en un nivel similar (44, 46 y 47 respectivamente en nivel de digitalización) los tres por encima de Perú; de ellos destaca Colombia por su impulso a la digitalización (con un valor de 2.11 y en la posición 9 de momemtum). Chile, por otro lado, destaca en su nivel de digitalización (en la posición 30) y su progreso podría indicarse como de impulso medio o constante. El caso de Bolivia es destacable pues si bien su digitalización es muy baja (puesto 59 con 1.54) su ratio es muy alto (puesto 3 con 3.63).

Las implicancias en el caso del Perú
Dado el lento avance de Peru, lo esperable es que la distancia con los demás países de Latinoamérica se incremente para el caso de aquellos países que nos superan y se acorte con aquellos que superamos (en este reporte Bolivia), con lo cual el país se verá afectado con una creciente pérdida de competitividad digital que impactará directamente en su competitividad general.

La pérdida de competitividad resultante es altamente relevante puesto que a nivel global muchas decisiones de inversión se establecen en base a la impresión de competitividad que presentamos. Así, por ejemplo, la decisión de localizar los Data Center por los grandes operadores de computación en la nube tendrá en consideración este factor.
Si bien, a veces se tiende a cuestionar los índices globales, no se puede ocultar nuestro poco desarrollo digital comparativo, pero más aún, un rápido repaso de lo que hemos realizado como país para el desarrollo digital en los últimos diez años (más bien lo que no hemos hecho) corrobora ampliamente lo mostrado en el reporte mencionado. 

Conclusión
La competitividad digital del Perú, que a su vez impulsa la competitividad en general, está claramente estancada en niveles medio bajos que nos posicionan por debajo de países similares al nuestro. Además, nuestro impulso a la digitalización es lo suficientemente débil para predecir que nos iremos retrasando aún más en el futuro.

La tendencia de retrasarnos es aún más preocupante puesto que las acciones que actualmente se están ejecutando en lo digital son de bajo impacto y prácticamente las mismas que se han estado haciendo en los últimos diez años, con el hecho advertido en múltiples oportunidades de una falta crónica de conciencia en los sectores decisores del impacto de la digitalización en nuestro país.



[1] https://sites.tufts.edu/digitalplanet/executive-summary/