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jueves, 2 de agosto de 2018

Transformación digital para el desarrollo sostenible del Perú

(Artículo publicado en la revista Stakeholder)


La digitalización es el proceso donde la interrelación entre la población, sea esta social, económica o política, se realiza cada vez más a través de una tecnología digital, como es el caso de Internet. Este proceso en expansión y profundización afecta a toda la sociedad en mayor o menor medida y puede llegar a definir, dependiendo de cómo lo asuma cada país, su desarrollo futuro.

En este sentido, la transformación digital, que es la forma mediante la cual una organización se adapta a este proceso, es clave para que el empresariado y cada Estado puedan sumarse a esta corriente de desarrollo o quedarse a la zaga en el mercado y el progreso mundial

Fig. 1 Es urgente un proceso de transformación digital para superar nuestro lento progreso digital que nos pone en desventaja con respecto al resto de América Latina y el mundo

La digitalización

La tecnología digital ha evolucionado aceleradamente en poco tiempo, cambiando desde la forma cómo una persona (y también una máquina) intercambia información hasta una simple actividad cotidiana como la forma de pago en una tienda. En Suecia el pago electrónico está desplazando al pago con dinero en efectivo: por una persona que paga con papel moneda, hay cinco que lo hacen por vía electrónica.

La confluencia de una amplia variedad de tecnología digital (inteligencia artificial, big data, computación en la nube, internet de las cosas, fabricación aditiva, robótica, social media, tecnología 5G y blockchain) ha conducido a la humanidad a un punto de inflexión que la historia ha decidido llamar la Cuarta Revolución Industrial.

La adaptación tecnológica del Perú

El Perú no ha sido exitoso en su inserción a cada ola de cambio tecnológico que se ha producido en el mundo: se unió tardía e incompletamente a la Primera, Segunda y Tercera Revolución Industrial. Como consecuencia, terminó convirtiéndose en un consumidor limitado de tecnología que no es capaz de aprovecharla para impulsar su productividad (muy baja para nuestro nivel de ingreso medio) y su competitividad, limitando su capacidad de crear progreso. 

Para que el Perú tenga un desarrollo sostenible es esencial que se inserte de lleno en la digitalización mundial, enrumbando adecuadamente su proceso de transformación digital. De no hacerlo, se enfrentaría a una acelerada pérdida de competitividad, la cual implicaría el aumento de la brecha digital interna y externa, y la acentuación de la exclusión y la desigualdad social, que traerían como cola la disminución del ingreso, la elevación de la tasa de desempleo y el incremento de la pobreza y la inequidad.

El reto para el Perú

Actualmente, la evidencia confirma que la digitalización no es un tema que está en la agenda del sector público y el sector privado. De serlo, se tendría una entidad en el Estado encargada de su desarrollo (como el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones de Colombia) o una organización privada dedicada a su impulso (como el País Digital de Chile). 

En este escenario, el reto para el Perú pasa por ser capaz de realizar un «recableado cerebral», dejando de lado el recetario del siglo XX y entendiendo que lo digital no es un tema complementario, sino que es una necesidad en este siglo XXI.

Por ello, establecer una visión, asumir el liderazgo desde el Gobierno y la empresa privada, y construir una institucionalidad que permita ejecutar un plan concreto para fomentar la transformación digital del Perú se hace imprescindible para iniciar el camino hacia un desarrollo sostenible.

Conclusión

La digitalización es imparable. El Perú requiere de un proceso de transformación digital que lo haga capaz de insertarse en esta nueva ola de cambio tecnológico, lo cual es indispensable para alcanzar un desarrollo sostenible. La sociedad en su conjunto debe asumir esta tarea y debe exigirle al Estado y al sector privado a dejar de lado el cortoplacismo para que trabajen en el nivel de acción que le corresponde a cada uno. 

La Digitalización y la Transformación Digital

(Artículo publicado en el Portal de DN Consultores)


¿Qué tienen en común la empresa General Electric GE y la Selección Peruana de Fútbol? A primera vista uno diría que absolutamente nada, estamos en principio hablando de uno de los más grandes conglomerados industriales del mundo con ingresos de miles de millones de dólares y por otro lado una organización deportiva que si bien ha logrado un logro importantísimo al clasificar al Mundial de Futbol, ha estado muy venida a menos en las últimas décadas. Sin embargo, salvando las diferencias, ambas se embarcaron en un proceso de cambio, un proceso de transformación digital.

Fig. 1 El liderazgo es clave en un proceso de transformación digital (Ricardo Careca y Jeff Immelt)


La Digitalización

El concepto de Digitalización puede ser algo confuso en nuestra sociedad. Muchos lo asocian con el convertir un flujo de información en formato analógico (en donde la información se representa por valores continuos) a un formato digital (en donde la información se representa sólo por dos valores, 0 y 1). De esta forma por ejemplo se dice que digitalizamos un documento cuando lo escaneamos para usarlo en formato electrónico digital en una computadora. Siendo una definición correcta, no es la que nos interesa.

El término Digitalización se está usando cada vez más para referirse a la forma como las tecnologías digitales han ido transformando a la sociedad contemporánea. En ese sentido, la digitalización debe entenderse como un proceso de cambio progresivo en la manera como las personas nos interrelacionamos, es decir, es un proceso de cambio económico, social y político.  Las Tecnologías Digitales han evolucionado aceleradamente desde los años cincuenta desde la aparición de la primera computadora digital comercial (la UNIVAC I) y principalmente con la expansión del Internet. En el momento actual, la confluencia de varias tecnologías (Inteligencia Artificial, Big Data, Computación en la Nube, Internet de las Cosas, Fabricación Aditiva, Autos Autónomos, Robots y Drones, Social Media, Comunicaciones 5G, Blockchain, y otras) nos conduce a un punto de inflexión en donde aún no se tiene claro el impacto de éstas sobre nuestras sociedades.

GE, la nueva Industria Digital

Fue en el año 2001 que Jeff Immelt asume la conducción de la General Electric e inicia el proceso que transformó radicalmente a este gran conglomerado industrial[1].  Uno de los aspectos que GE notó claramente es que la ventaja competitiva en la manufactura se estaba desplazando hacia la utilización de sensores embebidos en las máquinas, los que producían datos que eran colectados y analizados produciendo información valiosa para la empresa y sus clientes. De esta forma GE se enfoca en crear “smart, connected products” (por ejemplo, una turbina de viento en la que un problema técnico puede ser corregido antes que ocurra).  Para poder procesar la información de los múltiples productos conectados GE necesitaba un sistema apropiado, por lo que decide crear PREDIX, una plataforma de aplicaciones para el nuevo internet industrial en donde clientes y asociados pueden desarrollar las soluciones para este nuevo entorno con diversos tipos de tecnologías.  Naturalmente, esta nueva orientación obliga a desarrollar nuevas capacidades tecnológicas entre ellas las de desarrollo de software por lo que crean un gran centro de desarrollo en California y duplican la inversión en I&D además de incursionar decididamente en la Manufactura Aditiva.

Es claro que este nuevo enfoque requiere a su vez una transformación de la organización así que se hicieron varios cambios, como enfocar su portafolio hacia productos de alta tecnología o basados en manufactura, crear la empresa GE Digital para su plataforma de productos digitales, expandir su presencia global dando más poder de decisión a sus organizaciones regionales y locales, además, de dar un nuevo impulso a la organización haciéndola más ágil y descentralizada.

Si bien GE enfrenta en estos momentos problemas financieros, se reconoce ampliamente el aporte de Immelt, quien dejó el cargo en el 2017, al transformar a GE desde un conglomerado industrial propio del siglo XX a un nuevo modelo industrial digital, a la que incluso la llamaron la start-up de 125 años. Como dice el propio Immelt, fue necesario un periodo de recableado cerebral para llegar al entendimiento que el mundo está cambiando y que la supervivencia de la compañía depende de anticipar este cambio y estar a la vanguardia respecto a aquellos que sólo reaccionan al mismo

La tecnología y la Selección de Fútbol del Perú

Viendo los partidos de la selección peruana en nuestros televisores o en el Estadio, hemos sido capaces de advertir un cambio positivo en el desempeño tanto individual como colectivo del equipo, llegando a obtener el resultado de la clasificación al mundial de fútbol que nos fue esquivo por 36 años. El resultado, no ha sido fruto de la casualidad o la inspiración sino del trabajo profesional y dedicado que implementó nuevas técnicas, técnicas digitales, a los procesos de trabajo de la selección.

Bajo un proceso progresivo[2], se implementaron acciones como: observar los partidos de casi todas las ligas del mundo, evaluar jugadores locales con cámaras y análisis de los datos de juego, crear una base de datos con la información de desempeño futbolístico de los jugadores basado en variables de juego seleccionadas, evaluar  al equipo por rendimiento o por posición con sistemas de Tracking, realizar análisis estadísticos de los jugadores  tanto propios como rivales, entre otras, que soportaron largamente las decisiones del comando técnico, las cuales pasaron de ser intuitivas a estar sustentadas por información.

Todo esto implicó un cambio en los procesos de trabajo de la selección que a su vez requirió un cambio de mentalidad de los directivos y la contratación de personal con nuevas habilidades (la analítica de datos) en un proceso de transformación y adaptación considerando, además, que estas herramientas son utilizadas también por las demás selecciones competidoras.

Si bien este proceso no fue necesariamente planificado y no podemos decir que la clasificación al mundial se debió exclusivamente a estas herramientas, si se puede afirmar que implicó un cambio de la forma de trabajo de la selección que elevó la competitividad del equipo y en consecuencia sus probabilidades de lograr resultados exitosos.

La Transformación Digital

En ambos casos vemos como dos entidades con alcances, estructuras, negocios y motivaciones completamente diferentes se adaptan a un nuevo ambiente competitivo donde la utilización de las tecnologías digitales marca claramente la diferencia. El proceso de cambio denominado Transformación Digital, sin embargo, va más allá de la tecnología e implica un claro liderazgo y una transformación de la propia organización.  

El cambio parte de ser conscientes del impacto de la tecnología en sus sectores o sectores afines y como éste afectará sus modelos de negocio. La adecuación al entorno implicará necesariamente revisar y probablemente redefinir los productos y servicios, la interacción con los clientes, la estructura organizacional, los procesos, las relaciones internas, la asignación de recursos y en general la cultura de la organización.

Para una empresa, tal como la GE, este cambio define su futuro y su posición en el mercado. Para las organizaciones en general incrementa las posibilidades de obtener los resultados que sus principales grupos de interesados esperan.

Para un país, el tema es bastante más complicado.  En principio, requiere establecer una visión y definir el conjunto de políticas públicas que le permitan afrontar como tal el proceso creciente de digitalización (por ejemplo, en sus sistemas educativos). Por otro lado, los estados deben encaminarse hacia su propio proceso de transformación digital, por ejemplo, para ser capaces de entregar mejores servicios públicos alineados a las expectativas de una nueva clase de ciudadano, el ciudadano digital.

Conclusión

La digitalización es un proceso económico, social y político que no se puede parar, tendrá múltiples detractores e incluso negadores pero sus consecuencias ya las estamos viviendo en nuestro día a día y inexorablemente tendrá impacto en nuestra competitividad, empleo y en general nuestro desarrollo.

Las empresas, de todo tamaño y naturaleza, deberán establecer una estrategia de cómo afrontarla y en la medida de su impacto, accionar adecuadamente. No hacerlo, puede poner en riesgo su propia presencia en los mercados.

Como país, en el Perú no podemos estar ajenos (como actualmente estamos) a este proceso y urge TOMAR ACCIÓN. Debemos definir la visión y las políticas digitales, construir la institucionalidad que sea capaz de implementarlas y darle mucho mayor impulso al proceso de transformación digital del Estado.


[1] inside GE’s transformation, Harvard Business Review, september–october 2017 issue
[2] El Camino a Rusia, Umberto Jara, Editorial Planeta, 2018

domingo, 27 de noviembre de 2016

La Política Digital en el Perú

El desarrollo de la Política Digital en el Perú enfrenta retos importantes tanto relacionados al tema digital en si como a las particularidades propias del país. Si bien algunos consideran que el Perú no tiene actualmente una Política Digital, es necesario apuntar que formalmente hemos tenido dos agendas digitales además de un Plan de Banda Ancha que se tradujo en una Ley de Banda Ancha, lo que podría indicar justamente lo contrario.  Para poder centrar el tema, hay que entender la complejidad de este proceso, especialmente considerando el carácter transversal y de cambio acelerado de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones -TIC (impulsoras de la digitalización); para lo cual creo importante esclarecer algunos conceptos como base de la necesaria discusión que deberá ser planteada entre los diversos sectores involucrados.

Las Políticas Públicas
Las definiciones sobre políticas públicas son amplias y están en permanente cambio, sin embargo, para fines de este artículo, puedo tomar la siguiente: “Las políticas públicas son acciones de gobierno con objetos de interés público que surgen de decisiones sustentadas en un proceso de diagnóstico y análisis de factibilidad, para la atención efectiva de problemas públicos específicos, en donde participa la ciudadanía en la definición de problemas y soluciones (Corzo 2012)”.
Es interesante anotar que las políticas públicas finalmente especifican acciones, lo que impone el hecho que no sólo deben ser definidas sino obviamente ejecutadas. Para lograr que las políticas se implanten, el Estado debe premunirse de las herramientas institucionales adecuadas. Por un momento imaginemos que queremos desarrollar las políticas públicas de salud y no contamos con un Ministerio de Salud o institución equivalente para caer en cuenta de lo que estoy señalando.
Es claro por otro lado que debe existir un proceso de desarrollo de las políticas que logre definir con claridad el interés público relacionado al problema público específico a resolver y los mecanismos para su implantación. En este proceso, establecer los esquemas y niveles de participación de la ciudadanía es crucial para su sostenibilidad.

Las Políticas Públicas y las TIC    
Sobre el rol de las TIC en el desarrollo económico se han establecido diversos estudios en múltiples niveles[1] con la conclusión general de que existe una correlación importante entre la utilización de las TIC y el desarrollo de los países. La transformación que las TIC imponen sobre los procesos de la sociedad (digitalización) involucran el desarrollo de políticas públicas que puedan conducir este proceso de transformación en el cauce adecuado al interés público. De esta forma, el problema público específico que nos reta es: “utilizar las TIC para potenciar el desarrollo económico y social del país, en transición hacia la Sociedad de la Información y el Conocimiento”, el cual lo podemos definir como Política Digital.
Uno de los mecanismos por el cual los países han concentrado sus políticas públicas digitales ha sido el de Agenda Digital, normalmente conteniendo diversas iniciativas estratégicas tanto transversales como en sectores considerados clave (por ejemplo, educación). El Perú siguiendo este modelo desarrolló dos Agendas Digitales, siendo la última la Agenda Digital 2.0[2] del año 2011 con objetivos formulados hasta el año 2015.
El desarrollo de las agendas digitales en los diversos países ha sido igualmente diverso y los que muestran mejores resultados son aquellos donde ha existido una institucionalidad adecuadamente establecida. Considerando los múltiples actores del denominado Ecosistema Digital[3] los esfuerzos de articulación para su definición e implantación exigen a su vez un importante grado de institucionalidad transversal y sectorial. En algunos países las agendas digitales evolucionaron o se complementaron con planes de desarrollo digital con un énfasis mayor en objetivos medibles y en acciones de implantación[4].
A pesar de las críticas de diversos sectores, las agendas digitales siguen teniendo vigencia y en la Quinta Conferencia Ministerial sobre la Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe se estableció justamente su Agenda Digital (eLAC2018), la cual presenta 23 objetivos que se ordenan en cinco áreas de acción: i) acceso e infraestructura; ii) economía digital, innovación y competitividad; iii) gobierno electrónico y ciudadanía; iv) desarrollo sostenible e inclusión, y v) gobernanza[5]. Esta Agenda se supone debe servir como referencia y marco a los países Latinoamericanos para su propio desarrollo digital.
La situación de la Política Digital en Perú
El desarrollo de las Agendas Digitales peruanas, tanto la del 2006 como la del 2011 se concentró básicamente en el proceso de elaboración, más no así en el de su implantación. En ninguno de los dos casos los objetivos estratégicos definidos contaron con un mecanismo específico de implantación. Tal hecho es reconocido por la propia Agenda 2.0 que establece dentro de la Estrategia 1 del Objetivo 8: “Uno de los factores críticos que había sido identificado el 2005 y que aún sigue siendo muy necesario, es la institucionalidad que garantice el desarrollo, ejecución, seguimiento y evaluación, así como, la actualización de los enfoques de la Agenda”.
Considerando que el Decreto Supremo que crea esta última agenda se promulga dos días antes del cambio de gobierno[6], sin los patrocinadores que la crearon y sin un fuerte involucramiento de la Sociedad Civil fue inicialmente postergada y al no tener ningún mecanismo concreto de implementación ni establecerse el mecanismo de seguimiento especificado en su creación[7], esta agenda fue en la práctica ignorada.  Al año 2013 desde el Consejo Nacional de Competitividad – CNC, verifico el poco conocimiento e involucramiento en los actores estatales, privados y de la sociedad civil sobre dicha Agenda.
Si bien la Comisión Multisectorial de Seguimiento y Evaluación “CODESI” inició funciones a fines del 2015, la situación básica se mantiene y no se cuenta aún con ningún plan de implantación relevante ni con la institucionalidad capaz de ejecutarlo. Además, dicha comisión aún no ha podido convocar un espacio efectivo de participación de los entes privados y la sociedad civil.  
En consecuencia y a la luz de los hechos puedo afirmar que dichas agendas no llegaron a establecerse como políticas públicas reales convirtiéndose ambas en guías de referencia y un buen marco sobre el cual algunas instituciones bajo su propia iniciativa han desarrollado algunas de las acciones indicadas.
Un caso diferente ocurrió en el sector de comunicaciones. El desarrollo del Plan de Banda Ancha en el año 2010[8] dio pie a la Ley de Banda Ancha y su respectivo reglamento que posibilitó el desarrollo de los Proyectos de la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica RDNFO y los Proyectos Regionales de Despliegue de Redes de Alta Velocidad. Al momento la RDNFO está desplegada y en operación y 8 de los 21 proyectos regionales definidos están en ejecución.
El caso del Plan de Banda Ancha ilustra un proceso de desarrollo de políticas públicas que cubrió no sólo su definición sino también la implantación de al menos de una parte importante de dicho plan. Se debe indicar que este proceso fue conducido por un sector consolidado institucionalmente como es el Ministerio de Transportes y Comunicaciones.
Fig. 1 Despliegue de la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica. Fuente: MTC
Un instrumento adicional a  mencionar es la Agenda de Competitividad 2014 2018.[9] Establecidas las TIC como una línea estratégica desde la primera agenda de competitividad del 2012, esta versión establece un conjunto de metas con indicadores medibles en cuatro aspectos de las TIC que se consideraron prioritarios: el fortalecimiento institucional del Estado para gestionarlas, el desarrollo de la infraestructura de comunicaciones, el impulso del Gobierno Electrónico y la promoción de su uso en la sociedad.  Sin embargo, el avance realmente significativo se da en el aspecto de infraestructura, tal como se indicó anteriormente.
Finalmente, cabe mencionar que dentro de las 31 Políticas Nacionales del Acuerdo Nacional[10], no se establece ni una sola mención al tema de las TIC o al desarrollo digital[11]. La última noticia, sin embargo, indica que se habría creado un grupo de trabajo TIC en este marco institucional.  Además, las declaraciones de los titulares de varios sectores públicos y privados sobre la importancia del desarrollo digital indica que se estaría dando a este tema una relevancia mucho mayor que en los años anteriores.
Cómo definir la Política Digital
Un primer punto a definir es sobre quién debería liderar su definición e implantación. Si apuntamos a la experiencia pasada vemos claramente que la debilidad institucional fue la causa principal que impidió su despliegue. Se necesita, entonces, un arreglo institucional diferente y empoderado para poder conducir adecuadamente este proceso.  La discusión sobre el arreglo institucional TIC se ha presentado desde hace bastante tiempo y en diversos foros con varias opciones tales como la de Agencia Digital o Ministerio de las TIC. Sin embargo, las autoridades actuales han indicado que se creará un Viceministerio de las TIC como evolución del Viceministerio de Comunicaciones del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, institución que debería en todo caso conducir este proceso. Considerando el carácter trasversal de las políticas digitales es importante considerar que además cada sector es responsable de liderar las mismas en su ámbito de competencia.
El segundo aspecto es el de establecer cómo debería ser este proceso, lo cual me permite especificar algunas características importantes. La primera es que debe ser considerado un proceso político que se conduzca desde el más alto nivel de decisión haciendo que el tema TIC se incluya en el Acuerdo Nacional como una Política Nacional. Otra característica es que debe alinearse con las políticas locales, tales como las políticas de emprendimiento o de ciencia y tecnología, así como con las políticas mundiales y regionales[12]. Un aspecto crucial es que se deben crear los respectivos planes de implementación que conllevan el establecimiento de: objetivos medibles, responsables que den efectiva cuenta y recursos asignados. Finalmente, siendo lo más importante, este proceso de tener un enfoque multiestamentario en donde a la vez que se fortalece el Ecosistema se propicia la participación activa de los actores del mismo tanto en la parte de definición como en la de implantación.
Se debe considerar, además, que este es un proceso continuo y de aprendizaje, en donde desde una versión inicial, ejecutamos, controlamos y mejoramos permanentemente.
Sobre los temas que deben desarrollarse en una Política Digital hay varias alternativas. Por ejemplo, podemos usar el Modelo de Ecosistema Digital de CEPAL (usado como base en una consultoría de Políticas Digitales desarrollada por encargo del CNC [13].) . Si bien considerando la evolución tecnológica de los últimos años este modelo debería actualizarse es un buen punto de inicio para definir los contenidos de la política, así como el modelo presentado en otra consultoría relacionada más bien a la normatividad actual de las TIC en el Perú[14].



Fig. 2 Ecosistema Digital (Fuente CEPAL)
Conclusión
Debo indicar que los esfuerzos notables de desarrollo de las Políticas TIC que dieron lugar a las agendas digitales peruanas se concentraron en su definición más no en su implantación con la excepción del sector de comunicaciones que efectivamente está desplegando su política a través de la ejecución del Plan de Banda Ancha.
La necesidad de relanzar el proceso de desarrollo de la Política Digital se hace ahora más importante considerando el momento político y la conciencia de desarrollo digital que los diversos sectores están mostrando. Este proceso, sin embargo, deberá tener ciertas características que garanticen que no se repitan los errores del pasado. Entre estas características podemos incluir al patrocinio de alto nivel, a una institucionalidad adecuada y empoderada, y a un enfoque multiestamentario.
La creación del Viceministerio TIC es un aspecto que marca una diferencia respecto a los intentos anteriores y que debe ser tomada como una oportunidad para acelerar el cambio hacia un Perú Digital con el concurso de todos los estamentos y sectores.





[1] En el Estudio de R. Katz sobre el impacto económico del Arreglo Institucional TIC en el Perú se establece un modelo para estimar el impacto en el PBI de la digitalización. Ver www.cnc.gob.pe

[2] Promulgada por DS 066-2011-PCM del 26 de Julio del 2011.
[3] El ecosistema digital es definido como el conjunto de infraestructuras y prestaciones (plataformas, dispositivos de acceso) asociadas a la provisión de contenidos y servicios a través de Internet (El ecosistema y la economía digital en América Latina, Raúl Katz)
[4] Podemos referir al Plan Vive Digital de Colombia o a la Agenda Digital de España
[6] El 28 de Julio del 2011 asume la presidencia el Sr. Ollanta Humala Tasso en reemplazo del Sr. Alan Garcia
[7] La Comisión de Seguimiento y Evaluación mencionada en el DS de creación fue convocada a fines del año 2015.
[10] http://acuerdonacional.pe/politicas-de-estado-del-acuerdo-nacional/
[11] Se podría pensar que la Política Digital está incluida en la Política de Ciencia y Tecnología. Sin embargo, si se revisa la Política 20 del Acuerdo (Ciencia y Tecnología), se confirma  su no inclusión. 
[12] Objetivos del Milenio y la elac2018, por ejemplo
[13] Consultoría para la definición de las bases para la formulación de Políticas Públicas para el desarrollo de la Sociedad de la Información, Roxana Barrantes, Consejo Nacional de la Competitividad
[14] Análisis de la normatividad en TIC y recomendaciones de mejora, Iriarte y asociados Consejo Nacional de la Competitividad.



domingo, 25 de septiembre de 2016

El Perú y la Transformación Digital

La Transformación Digital

En todos los sectores empresariales se habla de una u otra forma de la transformación digital y como ésta puede definir la permanencia de las empresas en sus mercados. La transformación Digital se puede entender como el cambio de los modelos de negocio (es decir de la forma como las empresas entregan valor a sus clientes) basado en la aplicación de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones TIC.

Las TIC  han ido penetrando y cambiando los procesos económicos, productivos  y  sociales afectando todos los ámbitos de nuestras comunidades. Además, actualmente estamos en los inicios de lo que se ha denominado la 4ta Revolución Industrial, en donde la confluencia de varias tecnologías (Internet de las cosas, Inteligencia Artificial, Robótica, Fabricación Aditiva, entre otras) amenaza con transformar profunda y traumáticamente nuestras sociedades.

La mayor parte de los Estados han entendido que este proceso los afectará en gran medida y han desarrollado políticas públicas que buscan que sus países se inserten dentro de este proceso de cambio con diversos enfoques, con diversas herramientas y con diversos resultados. Lo cierto es que los que lo han enfrentado oportunamente pueden ofrecer avances importantes en este tema (podemos citar el caso de Uruguay como ejemplo de Latinoamérica).

Los riesgos de no insertarnos adecuadamente en la Transformación Digital

Se debe entender que la Transformación Digital afectará inevitablemente al Perú y que este proceso global conlleva riesgos que deben ser afrontados. El primero de ellos está asociado a que no podamos integrarnos efectivamente a los nuevos procesos productivos haciendo que nuestro país pierda competitividad de forma acelerada. Por ejemplo, una PYME que no usa adecuadamente la tecnología y que no puede insertarse en el mercado global,  o por otro lado una transnacional que no implementa una sede en Perú sino en un país vecino por falta de las condiciones de redes o capacidades laborales. Ambos casos, de alguna forma ocasionarían una disminución del empleo y de las condiciones de vida.

Un segundo riesgo está referido a la exclusión. De no mediar políticas que hagan que el acceso,  asequibilidad, uso y apropiación de las tecnologías favorezca a todos los sectores, se presentará la exclusión digital que acentuará los efectos de la exclusión social. Simplemente, nuestros jóvenes de sectores no favorecidos no serán competitivos en esta nueva sociedad.
http://www.aprender20.es/periodico/node/593
Un tercer riesgo va hacia no cubrir la demanda social de los sectores jóvenes y emergentes. Principalmente, si el Estado no cubre las demandas de servicios digitales que estos sectores van a demandar se producirá un alejamiento de los ciudadanos con el Estado con sus lógicas consecuencias en la inestabilidad política.
Las consecuencias de estos efectos se traducirían en: incremento de la desigualdad, incremento de la pobreza e incremento de la conflictividad social y política,  con un resultado final que por ahora no podríamos predecir.

La situación actual del Perú en el Desarrollo Digital

El Perú se encuentra en un rango medio de desarrollo digital o digitalización (proceso por el cual un país absorbe las TIC para su desarrollo) respecto a los países latinoamericanos[1] (por debajo de  Chile, Colombia, México y Ecuador)  y si bien existen expectativas de crecimiento los índices globales más bien apuntan en lo contrario, siendo que en el índice de desarrollo digital de la Unión Internacional de Telecomunicaciones UIT hemos descendido del puesto 91 en el 2010, al puesto 104 en el 2015[2], mientras que por ejemplo nuestro vecino Colombia subió del puesto 83 al 75.
Índice de Desarrollo TIC - UIT
Al margen de los indicadores globales y los estudios realizados,  observamos claramente que el uso y apropiación de las TIC en el Perú está por debajo de lo que un país de nuestro nivel debería tener. Las TIC no son herramientas comunes de productividad en las PYME; y en el caso de los ciudadanos,  si bien existe un crecimiento importante de “smartphones”,  éstos aún se concentran en lo recreativo de los dispositivos. Pero lo más evidente es el caso del propio Estado, en donde a pesar de avances importantes (por ejemplo, Factura Electrónica) una gran cantidad de entidades siguen trabajando con procedimientos y servicios basados en papel y en donde la introducción de tecnología mejoraría la situación en forma importante.

Lo más relevante, sin embargo, es que el Estado no tiene una Política de Desarrollo Digital[3] y además no tiene la institucionalidad para definirla y ejecutarla, más allá del desarrollo de la infraestructura de comunicaciones. La falta de una Política en este sentido es muy difícil de explicar en un contexto donde casi todas las naciones reconocen su importancia y han creado mecanismos institucionales para afrontarla (por ejemplo, el Ministerio TIC colombiano o la Agencia de la Sociedad de la Información y del Conocimiento AGESIC del Uruguay).

Cómo afrontar el Desarrollo Digital en el Perú

El primer punto es cambiar el círculo vicioso creado por la falta de institucionalidad y de política  a partir de una visión y liderazgo claros.   El reconocimiento del más alto nivel decisor del país de que debemos insertarnos dentro de las Sociedades Avanzadas a través del Desarrollo Digital es clave para romper este círculo.


A partir de este Liderazgo es necesario crear los instrumentos necesarios para poner en marcha la transformación:
  • Política Digital
  • Arreglo Institucional
  • Plan Digital Perú

La Política Digital implica definir el conjunto de acciones estratégicas que deberán desarrollarse en el marco de insertar a las TIC en todos los estamentos de la sociedad. La gran característica de la Política TIC es que es transversal a todos los sectores y que es el sostén del desarrollo de los mismos. Dentro de esta política se incluye, por ejemplo:
  • Acceso y Asequibilidad de la infraestructura (redes, dispositivos y servicios)
  • Alfabetización Digital de los Ciudadanos para el uso de las TIC
  • Apoyo a las MIPYME para uso de las TIC
  • Desarrollo de la Industria TIC
  • Gobierno Digital
  • Derechos de los ciudadanos en Internet, entre otros     

Pero además soporta a los demás sectores, como por ejemplo:
  • Política Digital para Educación
  • Política Digital en Salud
  • Incremento de la Formalidad y Productividad a través del Uso y apropiación de las TIC
  • Mejora de los servicios básicos (agua, luz, etc.)
  • Seguridad Ciudadana con soporte digital, etc.

El Arreglo Institucional implica definir la organización y las reglas que permitan que la política pueda desplegarse. En este caso deberán cubrirse los siguientes aspectos:
  • Estratégico, de definición y coordinación de políticas con otros sectores
  • Implementación de las Políticas y Planes de Desarrollo Digital
  • Operación de los Servicios
  • Financiamiento del desarrollo digital

En principio se presentan tres áreas funcionales que deberán enfrentarse en el arreglo:
  • Infraestructura de TIC. Para el despliegue de la infraestructura (por ejemplo de Telecomunicaciones)       
  • Desarrollo de la Economía Digital. Para que las TIC efectivamente penetren los procesos productivos y sociales.
  • Gobierno Digital. Para la transformación del propio Estado. 

Existen varias opciones para el desarrollo del arreglo institucional que pueden conjugar estos requerimientos además que pueden implantarse progresivamente. Desde un Viceministerio TIC, hacia una Agencia Digital o incluso un Ministerio de las TIC.

Modelo de Arreglo Institucional (Fuente: CNC y elaboración propia)
Finalmente el desarrollo digital deberá contar con un Plan Digital Perú que establezca los objetivos, entregables, responsables y recursos para ejecutar las diversas acciones necesarias (como referencia podemos nombrar al Plan Vive Digital de Colombia[4]). 

Conclusión

Si realmente queremos alinear el desarrollo del país hacia el futuro será necesario definir una Política de Desarrollo Digital e implantar una Institucionalidad mínima.  Si bien, puede no parecer urgente de acuerdo a la visión de los problemas nacionales su importancia es tal que no definirla y ejecutarla nos haría asumir muy altos riesgos de cara a este futuro que deseamos todos.

La definición e implementación de esta política e institucionalidad  no debería ser ya un tema de discusión: Los argumentos que abonan por su desarrollo son amplios tanto desde puntos de vista económicos como sociales o desde la perspectiva de expertos o profesionales.  Por otro lado los representantes de la sociedad civil la reclaman insistentemente.

Es  necesario que en los sectores políticos y decisores se entienda claramente que éste no es un tema de infraestructura o tecnología sino que se trata de enrumbar el país hacia el desarrollo con las demandas del siglo XXI.







[1] Ver Estudio CNC Impacto del Arreglo Institucional TIC en Perú, R Katz, CNC
[3] Si bien se tiene la Agenda Digital peruana del 2011, se considera que esta no se convirtió en una Política de Estado. 
[4] http://www.mintic.gov.co/portal/604/articles-5193_recurso_2.pdf