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domingo, 14 de marzo de 2021

El Sistema Nacional de Transformación Digital, ¿a la altura del reto?

 

La creación mediante el Decreto de Urgencia 006-2020 de enero del 2020 del Sistema Nacional de Transformación Digital como un sistema funcional del Estado es considerado por muchos como un avance en el desarrollo digital de la sociedad peruana. Sin embargo, al examinarlo en el marco de las buenas prácticas institucionales aplicables al tema digital, tanto el contenido del dispositivo como la naturaleza de este sistema presentan importantes limitantes que me llevan a cuestionar su pertinencia y aplicabilidad para liderar un proceso tan complejo como el de la transformación digital del país. Mi conclusión es que este sistema no está a la altura que el reto de transformación nos impone y por el contrario puede en sí mismo limitar el desarrollo digital del Perú.

Entender la “Transformación Digital”

Hay que considerar que este término tiene muchas definiciones y genera mucha confusión sobre su alcance y naturaleza, principalmente porque depende del contexto en el cual se aplica, por ejemplo, si estamos hablando de la sociedad en general o de una organización en particular. La transformación digital de las sociedades es el cambio generado en sus procesos económicos, sociales, culturales y políticos, mientras que a nivel de organizaciones se refiere más al cambio de sus modelos de negocio que les permiten entregar valor en un mercado o sector específico.

La definición usada en la norma se acerca más al concepto organizacional de la transformación pensando supongo más en el cambio del propio Estado. Mi opinión en este punto es que el concepto de “transformación digital” no ha sido entendido cabalmente para la emisión de la norma que comentamos especialmente porque no ha existido el necesario debate para consensuarlo.

Institucionalidad Digital de Paises seleccionados


Un Sistema Funcional para conducir la “Transformación Digital” del país

De acuerdo con la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo LOPE[1],  los sistemas funcionales son entes de gestión del Estado para tratar temas transversales al mismo y mediante estos se pretende dar dinamismo y ser la base para el desarrollo de políticas públicas transversales. El Estado tiene múltiples sistemas funcionales, por ejemplo, el Sistema Nacional de Gestión Ambiental (Ley 28245), con ente rector el Consejo Nacional del Ambiente, o el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, con ente rector el CONCYTEC (Ley 28303). Los sistemas funcionales no son entidades orgánicas ni tienen recursos asignados.

Al margen de las diferencias entre los diversos sistemas surge la pregunta: ¿Para conducir el proceso de transformación digital del país es apropiado y suficiente un sistema funcional?

Los estudios realizados por el Consejo Nacional de la Competitividad CNC en el año 2014-2015[2] indican claramente que no.  La recomendación de los estudios fue la creación de un ente de coordinación central en la forma de un ministerio, lo cual implica dentro del funcionamiento del Estado el establecer un “sector” propio con el mismo nivel que los otros sectores (Ministerios). Se indicaba la creación de una Agencia (entidad especializada) como como paso intermedio ante la probable dificultad política de crear un ministerio.

Al ser los sistemas funcionales sólo entes de coordinación no tienen las herramientas y recursos que tienen los sectores. Por ejemplo, el Ministerio del Ambiente puede definir sus políticas sectoriales y los planes de implantación de estas políticas y utilizar el Sistema Nacional de Gestión Ambiental para la coordinación intersectorial.

En ese caso tener un “sector” dentro del Estado permite sostener adecuadamente las acciones de implementación de las políticas públicas, algo que queda limitado dentro de sólo un sistema funcional. Por ejemplo, sólo el tema de la Economía Digital puede exceder ampliamente lo que un sistema funcional puede desarrollar, donde se requieren instrumentos institucionales de mayor nivel.

Complementariamente, el Sistema Nacional de Transformación Digital reemplaza al Sistema Nacional de Informática, creado en1990[3], el cual no pudo funcionar mínimamente durante toda su vigencia< Ni la norma mencionada ni la estructura del Estado nos dan indicios que la situación sería diferente en este caso.

Sobre el ámbito de aplicación de la norma

El ámbito de aplicación de esta norma[4] es demasiado amplio para la gestión de un sistema funcional y da pie al surgimiento de dos riesgos principales. El primero es de superposición, no queda claro el límite de competencias con otras entidades como el Ministerio de Transportes y Comunicaciones o el Ministerio de la Producción que tienen atribuciones en el desarrollo digital (y que además son sectores). El segundo es de sobrerregulación, se podrían establecer regulaciones a la sociedad civil y al sector privado sin el contrapeso correspondiente, sin los niveles de decisión necesarios o sin la participación real de los actores.

Regular al ecosistema digital (en permanente desarrollo) es una actividad muy delicada, dado los diversos aspectos que implica (tanto económicos como sociales y políticos) y requiere un conocimiento muy amplio y abierto del tema, además del concurso de diversos estamentos, algo que esta norma no promueve.   

Sobre el Ente Rector

A diferencia de otros sistemas funcionales con entes rectores de primer nivel, la norma establece como rector de este sistema a la Secretaría de Gobierno Digital SEGDI, una oficina de segundo nivel que reporta a la Secretaría General de la Presidencia del Consejo de Ministros PCM[5], con una evidente debilidad institucional y que además no constituye un “sector”.

Esta oficina ya era el ente rector del Sistema Nacional de Informática sobre el cual no ha podido mostrar avances relevantes y dado que la presente ley no trae aparejado un proceso de fortalecimiento institucional que supere sus debilidades no se podría esperar un resultado diferente al obtenido en el sistema precedente.

Complementariamente la norma introduce un gran riesgo, cuando indica que la SEGDI puede: “Emitir opinión vinculante sobre el alcance, interpretación e integración de normas que regulan la materia de transformación digital”. En un ambiente tan controvertido y cambiante como es el digital no se puede depender de la opinión de una sola entidad (o de algunos funcionarios) para el accionar del ámbito público y menos aún del privado.

Conclusiones

Al no estar establecida sobre un proceso de discusión y consenso adecuado el dispositivo cuenta con omisiones conceptuales serias y con excesos probables sobre su aplicabilidad.

La forma institucional usada para impulsar el desarrollo digital es inadecuada, un Sistema Funcional presenta serias limitaciones para ser efectivo a un problema tan complejo como es el desarrollo digital del país.

El Ente rector no está en el nivel adecuado de organización y de capacidades para asumir un reto de esta naturaleza, y pone en serio riesgo que decisiones tan importantes para el desarrollo del país sean tomadas por funcionarios sin el nivel adecuado.

El problema mayor, sin embargo, está en la sola emisión de la norma. Al presentarla, sustituye y en consecuencia bloquea la discusión sobre la necesidad de contar con un arreglo institucional mayor y sobre el rol trascendente que tiene la digitalización sobre la sociedad peruana. De esta forma, para los decisores el problema digital está resuelto y los siguientes pasos son sólo instrumentales.  

Pero el desarrollo digital no está resuelto, ni mucho menos. Mientras no contemos con la conciencia digital adecuada a nivel de los más altos decisores, con un marco normativo adecuado (Ley de Impulso a la Transformación Digital), con una institucionalidad acorde con el reto (Agencia o Ministerio)) y con los recursos financieros y humanos adecuados, no seremos capaces de impulsar el desarrollo digital del país, como está ampliamente demostrado[6], y nos iremos retrasando cada vez más.

En consecuencia, si evaluamos esta norma como un mecanismo que realmente sirva para impulsar la Transformación Digital considerando además que ha transcurrido más de un año desde su creación, tendré que llegar a la conclusión que al desviarnos del enfoque correcto nos ralentizará aún más en el desarrollo digital[7]  haciéndonos retroceder respecto a los demás países y en consecuencia afectando el progreso del país en general.


[1] Ley Orgánica del Poder Ejecutivo LEY Nº 29158, [1]: “Los Sistemas Funcionales tienen por finalidad asegurar el cumplimiento de políticas públicas que requieren la participación de todas o varias entidades del Estado. El Poder Ejecutivo es responsable de reglamentar y operar los Sistemas Funcionales. Las normas del Sistema establecen las atribuciones del Ente Rector del Sistema”.

[2] “Elaboración de una Propuesta de Fortalecimiento de la Gestión de las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC) que impulse el Desarrollo de las TIC en el Perú” y “Elaboración de un estudio de evaluación de impacto de la implantación de un arreglo institucional que impulse el desarrollo de las TIC en el Perú.”, CNC

[3] Creado en el Decreto Legislativo Nro. 604 del 30 de abril de 1990.

[4] En el artículo 6 la norma indica: “Los principios, normas y procedimientos que rigen la materia de Transformación Digital son aplicables a las entidades establecidas en el artículo I del Título Preliminar del Texto Único Ordenado de la Ley N° 27444, … y, a las organizaciones de la sociedad civil, ciudadanos, empresas y academia en lo que corresponda”.

[5] Podría indicarse que el ente rector es la PCM, pero la ley indica expresamente que es a través de la SEGDI

[6] Podemos revisar los estudios del CNC o ver la experiencia de nuestros vecinos, donde destacan los casos colombiano y uruguayo.

[7] Ver reporte: “Digital Planet 2017 - How Competitiveness and Trust in Digital Economies Vary Across The World”, Bhaskar Chakravorti and Ravi Shankar Chaturvedi de “The Fletcher School, Tufts University” 

miércoles, 7 de marzo de 2018

Perú en digitalización, cada vez más rezagados


La digitalización es una tendencia mundial que afecta a todos los procesos económicos y sociales impactando directamente en la competitividad de los países. Existen diversos índices globales que utilizando una serie de dimensiones e indicadores permiten medir el nivel de digitalización de las diferentes economías del mundo estableciendo sus posiciones relativas y proporcionando información para la toma de decisiones tanto privadas como de política pública. En un estudio denominado Digital Planet 2017, se establece no solo el estado actual sino también el momentum o impulso a la digitalización de cada país. El estudio además de mostrar a nuestro país justamente en los últimos lugares también revela el poco impulso que tenemos en este aspecto, confirmando lo que he manifestado en diversas oportunidades: en lo digital, el Perú no sólo está atrasado, sino que además su lento crecimiento nos rezaga cada vez más.

El índice: DEI Digital Evolutión Index

El reporte “Digital Planet 2017 - How Competitiveness and Trust in Digital Economies Vary Across The World” elaborado por  Bhaskar Chakravorti and Ravi Shankar Chaturvedi de “The Fletcher School, Tufts University”[1] en Julio del 2017, nos presenta el Índice de Evolución Digital (DEI por su acrónimo en inglés) que según indican, pretende ser una evaluación holística basada en datos del progreso de la economía digital en 60 países combinando más de 100 indicadores en cuatro dimensiones clave: condiciones de oferta, condiciones de demanda, ambiente institucional, y cambio e innovación.

El estudio indica que la competitividad de una economía digital es función no solo de su estado de digitalización sino también de la velocidad de este desarrollo digital, en este caso medido a través del periodo 2008-2015. El DEI divide a los países en cuatro segmentos (ver figura 1):

  •     “Stand Out”, aquellos países que presentan tanto un gran avance en digitalización como un gran impulso en la misma.
  •    “Stall Out”, países que muestran un alto grado de digitalización pero que han disminuido en su impulso.
  •   “Break Out”, países que si bien tienen un bajo nivel de digitalización están evolucionando rápidamente.
  •    “Watch Out”, los que tiene que enfrentar retos significativos dado su bajo nivel de digitalización y bajo impulso. En algunos casos estos países están retrocediendo en digitalización


El estudio además presenta el análisis de la “confianza digital”, que surge por la presencia de los riesgos crecientes por la cada vez más amplia dependencia de la tecnología digital, tomando en cuenta la integridad del ambiente digital, la calidad de la experiencia de los usuarios, las actitudes hacia las instituciones clave y el comportamiento de los usuarios en los servicios digitales.

Figura 1. Digital Evolution Index 2017

La posición del Perú en el DEI
Según se aprecia en el reporte, la posición del Perú es una de las más desfavorables. En cuanto al estado de digitalización ocupamos el puesto 49 (de 60) con un puntaje de 2.15 y en cuanto al ratio de avance ocupamos la posición 52 con un promedio de 1.29. Con estos valores el Perú se encuentra posicionado en el cuadrante de los países “Watch out” o “En cuidado”. Es decir, el Perú presenta un bajo nivel de digitalización, pero además su impulso a la misma es muy bajo y enfrenta serios retos de desarrollo.

Si nos comparamos con los países latinoamericano vemos que Colombia, Brasil, México están en un nivel similar (44, 46 y 47 respectivamente en nivel de digitalización) los tres por encima de Perú; de ellos destaca Colombia por su impulso a la digitalización (con un valor de 2.11 y en la posición 9 de momemtum). Chile, por otro lado, destaca en su nivel de digitalización (en la posición 30) y su progreso podría indicarse como de impulso medio o constante. El caso de Bolivia es destacable pues si bien su digitalización es muy baja (puesto 59 con 1.54) su ratio es muy alto (puesto 3 con 3.63).

Las implicancias en el caso del Perú
Dado el lento avance de Peru, lo esperable es que la distancia con los demás países de Latinoamérica se incremente para el caso de aquellos países que nos superan y se acorte con aquellos que superamos (en este reporte Bolivia), con lo cual el país se verá afectado con una creciente pérdida de competitividad digital que impactará directamente en su competitividad general.

La pérdida de competitividad resultante es altamente relevante puesto que a nivel global muchas decisiones de inversión se establecen en base a la impresión de competitividad que presentamos. Así, por ejemplo, la decisión de localizar los Data Center por los grandes operadores de computación en la nube tendrá en consideración este factor.
Si bien, a veces se tiende a cuestionar los índices globales, no se puede ocultar nuestro poco desarrollo digital comparativo, pero más aún, un rápido repaso de lo que hemos realizado como país para el desarrollo digital en los últimos diez años (más bien lo que no hemos hecho) corrobora ampliamente lo mostrado en el reporte mencionado. 

Conclusión
La competitividad digital del Perú, que a su vez impulsa la competitividad en general, está claramente estancada en niveles medio bajos que nos posicionan por debajo de países similares al nuestro. Además, nuestro impulso a la digitalización es lo suficientemente débil para predecir que nos iremos retrasando aún más en el futuro.

La tendencia de retrasarnos es aún más preocupante puesto que las acciones que actualmente se están ejecutando en lo digital son de bajo impacto y prácticamente las mismas que se han estado haciendo en los últimos diez años, con el hecho advertido en múltiples oportunidades de una falta crónica de conciencia en los sectores decisores del impacto de la digitalización en nuestro país.



[1] https://sites.tufts.edu/digitalplanet/executive-summary/

domingo, 27 de noviembre de 2016

La Política Digital en el Perú

El desarrollo de la Política Digital en el Perú enfrenta retos importantes tanto relacionados al tema digital en si como a las particularidades propias del país. Si bien algunos consideran que el Perú no tiene actualmente una Política Digital, es necesario apuntar que formalmente hemos tenido dos agendas digitales además de un Plan de Banda Ancha que se tradujo en una Ley de Banda Ancha, lo que podría indicar justamente lo contrario.  Para poder centrar el tema, hay que entender la complejidad de este proceso, especialmente considerando el carácter transversal y de cambio acelerado de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones -TIC (impulsoras de la digitalización); para lo cual creo importante esclarecer algunos conceptos como base de la necesaria discusión que deberá ser planteada entre los diversos sectores involucrados.

Las Políticas Públicas
Las definiciones sobre políticas públicas son amplias y están en permanente cambio, sin embargo, para fines de este artículo, puedo tomar la siguiente: “Las políticas públicas son acciones de gobierno con objetos de interés público que surgen de decisiones sustentadas en un proceso de diagnóstico y análisis de factibilidad, para la atención efectiva de problemas públicos específicos, en donde participa la ciudadanía en la definición de problemas y soluciones (Corzo 2012)”.
Es interesante anotar que las políticas públicas finalmente especifican acciones, lo que impone el hecho que no sólo deben ser definidas sino obviamente ejecutadas. Para lograr que las políticas se implanten, el Estado debe premunirse de las herramientas institucionales adecuadas. Por un momento imaginemos que queremos desarrollar las políticas públicas de salud y no contamos con un Ministerio de Salud o institución equivalente para caer en cuenta de lo que estoy señalando.
Es claro por otro lado que debe existir un proceso de desarrollo de las políticas que logre definir con claridad el interés público relacionado al problema público específico a resolver y los mecanismos para su implantación. En este proceso, establecer los esquemas y niveles de participación de la ciudadanía es crucial para su sostenibilidad.

Las Políticas Públicas y las TIC    
Sobre el rol de las TIC en el desarrollo económico se han establecido diversos estudios en múltiples niveles[1] con la conclusión general de que existe una correlación importante entre la utilización de las TIC y el desarrollo de los países. La transformación que las TIC imponen sobre los procesos de la sociedad (digitalización) involucran el desarrollo de políticas públicas que puedan conducir este proceso de transformación en el cauce adecuado al interés público. De esta forma, el problema público específico que nos reta es: “utilizar las TIC para potenciar el desarrollo económico y social del país, en transición hacia la Sociedad de la Información y el Conocimiento”, el cual lo podemos definir como Política Digital.
Uno de los mecanismos por el cual los países han concentrado sus políticas públicas digitales ha sido el de Agenda Digital, normalmente conteniendo diversas iniciativas estratégicas tanto transversales como en sectores considerados clave (por ejemplo, educación). El Perú siguiendo este modelo desarrolló dos Agendas Digitales, siendo la última la Agenda Digital 2.0[2] del año 2011 con objetivos formulados hasta el año 2015.
El desarrollo de las agendas digitales en los diversos países ha sido igualmente diverso y los que muestran mejores resultados son aquellos donde ha existido una institucionalidad adecuadamente establecida. Considerando los múltiples actores del denominado Ecosistema Digital[3] los esfuerzos de articulación para su definición e implantación exigen a su vez un importante grado de institucionalidad transversal y sectorial. En algunos países las agendas digitales evolucionaron o se complementaron con planes de desarrollo digital con un énfasis mayor en objetivos medibles y en acciones de implantación[4].
A pesar de las críticas de diversos sectores, las agendas digitales siguen teniendo vigencia y en la Quinta Conferencia Ministerial sobre la Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe se estableció justamente su Agenda Digital (eLAC2018), la cual presenta 23 objetivos que se ordenan en cinco áreas de acción: i) acceso e infraestructura; ii) economía digital, innovación y competitividad; iii) gobierno electrónico y ciudadanía; iv) desarrollo sostenible e inclusión, y v) gobernanza[5]. Esta Agenda se supone debe servir como referencia y marco a los países Latinoamericanos para su propio desarrollo digital.
La situación de la Política Digital en Perú
El desarrollo de las Agendas Digitales peruanas, tanto la del 2006 como la del 2011 se concentró básicamente en el proceso de elaboración, más no así en el de su implantación. En ninguno de los dos casos los objetivos estratégicos definidos contaron con un mecanismo específico de implantación. Tal hecho es reconocido por la propia Agenda 2.0 que establece dentro de la Estrategia 1 del Objetivo 8: “Uno de los factores críticos que había sido identificado el 2005 y que aún sigue siendo muy necesario, es la institucionalidad que garantice el desarrollo, ejecución, seguimiento y evaluación, así como, la actualización de los enfoques de la Agenda”.
Considerando que el Decreto Supremo que crea esta última agenda se promulga dos días antes del cambio de gobierno[6], sin los patrocinadores que la crearon y sin un fuerte involucramiento de la Sociedad Civil fue inicialmente postergada y al no tener ningún mecanismo concreto de implementación ni establecerse el mecanismo de seguimiento especificado en su creación[7], esta agenda fue en la práctica ignorada.  Al año 2013 desde el Consejo Nacional de Competitividad – CNC, verifico el poco conocimiento e involucramiento en los actores estatales, privados y de la sociedad civil sobre dicha Agenda.
Si bien la Comisión Multisectorial de Seguimiento y Evaluación “CODESI” inició funciones a fines del 2015, la situación básica se mantiene y no se cuenta aún con ningún plan de implantación relevante ni con la institucionalidad capaz de ejecutarlo. Además, dicha comisión aún no ha podido convocar un espacio efectivo de participación de los entes privados y la sociedad civil.  
En consecuencia y a la luz de los hechos puedo afirmar que dichas agendas no llegaron a establecerse como políticas públicas reales convirtiéndose ambas en guías de referencia y un buen marco sobre el cual algunas instituciones bajo su propia iniciativa han desarrollado algunas de las acciones indicadas.
Un caso diferente ocurrió en el sector de comunicaciones. El desarrollo del Plan de Banda Ancha en el año 2010[8] dio pie a la Ley de Banda Ancha y su respectivo reglamento que posibilitó el desarrollo de los Proyectos de la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica RDNFO y los Proyectos Regionales de Despliegue de Redes de Alta Velocidad. Al momento la RDNFO está desplegada y en operación y 8 de los 21 proyectos regionales definidos están en ejecución.
El caso del Plan de Banda Ancha ilustra un proceso de desarrollo de políticas públicas que cubrió no sólo su definición sino también la implantación de al menos de una parte importante de dicho plan. Se debe indicar que este proceso fue conducido por un sector consolidado institucionalmente como es el Ministerio de Transportes y Comunicaciones.
Fig. 1 Despliegue de la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica. Fuente: MTC
Un instrumento adicional a  mencionar es la Agenda de Competitividad 2014 2018.[9] Establecidas las TIC como una línea estratégica desde la primera agenda de competitividad del 2012, esta versión establece un conjunto de metas con indicadores medibles en cuatro aspectos de las TIC que se consideraron prioritarios: el fortalecimiento institucional del Estado para gestionarlas, el desarrollo de la infraestructura de comunicaciones, el impulso del Gobierno Electrónico y la promoción de su uso en la sociedad.  Sin embargo, el avance realmente significativo se da en el aspecto de infraestructura, tal como se indicó anteriormente.
Finalmente, cabe mencionar que dentro de las 31 Políticas Nacionales del Acuerdo Nacional[10], no se establece ni una sola mención al tema de las TIC o al desarrollo digital[11]. La última noticia, sin embargo, indica que se habría creado un grupo de trabajo TIC en este marco institucional.  Además, las declaraciones de los titulares de varios sectores públicos y privados sobre la importancia del desarrollo digital indica que se estaría dando a este tema una relevancia mucho mayor que en los años anteriores.
Cómo definir la Política Digital
Un primer punto a definir es sobre quién debería liderar su definición e implantación. Si apuntamos a la experiencia pasada vemos claramente que la debilidad institucional fue la causa principal que impidió su despliegue. Se necesita, entonces, un arreglo institucional diferente y empoderado para poder conducir adecuadamente este proceso.  La discusión sobre el arreglo institucional TIC se ha presentado desde hace bastante tiempo y en diversos foros con varias opciones tales como la de Agencia Digital o Ministerio de las TIC. Sin embargo, las autoridades actuales han indicado que se creará un Viceministerio de las TIC como evolución del Viceministerio de Comunicaciones del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, institución que debería en todo caso conducir este proceso. Considerando el carácter trasversal de las políticas digitales es importante considerar que además cada sector es responsable de liderar las mismas en su ámbito de competencia.
El segundo aspecto es el de establecer cómo debería ser este proceso, lo cual me permite especificar algunas características importantes. La primera es que debe ser considerado un proceso político que se conduzca desde el más alto nivel de decisión haciendo que el tema TIC se incluya en el Acuerdo Nacional como una Política Nacional. Otra característica es que debe alinearse con las políticas locales, tales como las políticas de emprendimiento o de ciencia y tecnología, así como con las políticas mundiales y regionales[12]. Un aspecto crucial es que se deben crear los respectivos planes de implementación que conllevan el establecimiento de: objetivos medibles, responsables que den efectiva cuenta y recursos asignados. Finalmente, siendo lo más importante, este proceso de tener un enfoque multiestamentario en donde a la vez que se fortalece el Ecosistema se propicia la participación activa de los actores del mismo tanto en la parte de definición como en la de implantación.
Se debe considerar, además, que este es un proceso continuo y de aprendizaje, en donde desde una versión inicial, ejecutamos, controlamos y mejoramos permanentemente.
Sobre los temas que deben desarrollarse en una Política Digital hay varias alternativas. Por ejemplo, podemos usar el Modelo de Ecosistema Digital de CEPAL (usado como base en una consultoría de Políticas Digitales desarrollada por encargo del CNC [13].) . Si bien considerando la evolución tecnológica de los últimos años este modelo debería actualizarse es un buen punto de inicio para definir los contenidos de la política, así como el modelo presentado en otra consultoría relacionada más bien a la normatividad actual de las TIC en el Perú[14].



Fig. 2 Ecosistema Digital (Fuente CEPAL)
Conclusión
Debo indicar que los esfuerzos notables de desarrollo de las Políticas TIC que dieron lugar a las agendas digitales peruanas se concentraron en su definición más no en su implantación con la excepción del sector de comunicaciones que efectivamente está desplegando su política a través de la ejecución del Plan de Banda Ancha.
La necesidad de relanzar el proceso de desarrollo de la Política Digital se hace ahora más importante considerando el momento político y la conciencia de desarrollo digital que los diversos sectores están mostrando. Este proceso, sin embargo, deberá tener ciertas características que garanticen que no se repitan los errores del pasado. Entre estas características podemos incluir al patrocinio de alto nivel, a una institucionalidad adecuada y empoderada, y a un enfoque multiestamentario.
La creación del Viceministerio TIC es un aspecto que marca una diferencia respecto a los intentos anteriores y que debe ser tomada como una oportunidad para acelerar el cambio hacia un Perú Digital con el concurso de todos los estamentos y sectores.





[1] En el Estudio de R. Katz sobre el impacto económico del Arreglo Institucional TIC en el Perú se establece un modelo para estimar el impacto en el PBI de la digitalización. Ver www.cnc.gob.pe

[2] Promulgada por DS 066-2011-PCM del 26 de Julio del 2011.
[3] El ecosistema digital es definido como el conjunto de infraestructuras y prestaciones (plataformas, dispositivos de acceso) asociadas a la provisión de contenidos y servicios a través de Internet (El ecosistema y la economía digital en América Latina, Raúl Katz)
[4] Podemos referir al Plan Vive Digital de Colombia o a la Agenda Digital de España
[6] El 28 de Julio del 2011 asume la presidencia el Sr. Ollanta Humala Tasso en reemplazo del Sr. Alan Garcia
[7] La Comisión de Seguimiento y Evaluación mencionada en el DS de creación fue convocada a fines del año 2015.
[10] http://acuerdonacional.pe/politicas-de-estado-del-acuerdo-nacional/
[11] Se podría pensar que la Política Digital está incluida en la Política de Ciencia y Tecnología. Sin embargo, si se revisa la Política 20 del Acuerdo (Ciencia y Tecnología), se confirma  su no inclusión. 
[12] Objetivos del Milenio y la elac2018, por ejemplo
[13] Consultoría para la definición de las bases para la formulación de Políticas Públicas para el desarrollo de la Sociedad de la Información, Roxana Barrantes, Consejo Nacional de la Competitividad
[14] Análisis de la normatividad en TIC y recomendaciones de mejora, Iriarte y asociados Consejo Nacional de la Competitividad.



domingo, 25 de septiembre de 2016

El Perú y la Transformación Digital

La Transformación Digital

En todos los sectores empresariales se habla de una u otra forma de la transformación digital y como ésta puede definir la permanencia de las empresas en sus mercados. La transformación Digital se puede entender como el cambio de los modelos de negocio (es decir de la forma como las empresas entregan valor a sus clientes) basado en la aplicación de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones TIC.

Las TIC  han ido penetrando y cambiando los procesos económicos, productivos  y  sociales afectando todos los ámbitos de nuestras comunidades. Además, actualmente estamos en los inicios de lo que se ha denominado la 4ta Revolución Industrial, en donde la confluencia de varias tecnologías (Internet de las cosas, Inteligencia Artificial, Robótica, Fabricación Aditiva, entre otras) amenaza con transformar profunda y traumáticamente nuestras sociedades.

La mayor parte de los Estados han entendido que este proceso los afectará en gran medida y han desarrollado políticas públicas que buscan que sus países se inserten dentro de este proceso de cambio con diversos enfoques, con diversas herramientas y con diversos resultados. Lo cierto es que los que lo han enfrentado oportunamente pueden ofrecer avances importantes en este tema (podemos citar el caso de Uruguay como ejemplo de Latinoamérica).

Los riesgos de no insertarnos adecuadamente en la Transformación Digital

Se debe entender que la Transformación Digital afectará inevitablemente al Perú y que este proceso global conlleva riesgos que deben ser afrontados. El primero de ellos está asociado a que no podamos integrarnos efectivamente a los nuevos procesos productivos haciendo que nuestro país pierda competitividad de forma acelerada. Por ejemplo, una PYME que no usa adecuadamente la tecnología y que no puede insertarse en el mercado global,  o por otro lado una transnacional que no implementa una sede en Perú sino en un país vecino por falta de las condiciones de redes o capacidades laborales. Ambos casos, de alguna forma ocasionarían una disminución del empleo y de las condiciones de vida.

Un segundo riesgo está referido a la exclusión. De no mediar políticas que hagan que el acceso,  asequibilidad, uso y apropiación de las tecnologías favorezca a todos los sectores, se presentará la exclusión digital que acentuará los efectos de la exclusión social. Simplemente, nuestros jóvenes de sectores no favorecidos no serán competitivos en esta nueva sociedad.
http://www.aprender20.es/periodico/node/593
Un tercer riesgo va hacia no cubrir la demanda social de los sectores jóvenes y emergentes. Principalmente, si el Estado no cubre las demandas de servicios digitales que estos sectores van a demandar se producirá un alejamiento de los ciudadanos con el Estado con sus lógicas consecuencias en la inestabilidad política.
Las consecuencias de estos efectos se traducirían en: incremento de la desigualdad, incremento de la pobreza e incremento de la conflictividad social y política,  con un resultado final que por ahora no podríamos predecir.

La situación actual del Perú en el Desarrollo Digital

El Perú se encuentra en un rango medio de desarrollo digital o digitalización (proceso por el cual un país absorbe las TIC para su desarrollo) respecto a los países latinoamericanos[1] (por debajo de  Chile, Colombia, México y Ecuador)  y si bien existen expectativas de crecimiento los índices globales más bien apuntan en lo contrario, siendo que en el índice de desarrollo digital de la Unión Internacional de Telecomunicaciones UIT hemos descendido del puesto 91 en el 2010, al puesto 104 en el 2015[2], mientras que por ejemplo nuestro vecino Colombia subió del puesto 83 al 75.
Índice de Desarrollo TIC - UIT
Al margen de los indicadores globales y los estudios realizados,  observamos claramente que el uso y apropiación de las TIC en el Perú está por debajo de lo que un país de nuestro nivel debería tener. Las TIC no son herramientas comunes de productividad en las PYME; y en el caso de los ciudadanos,  si bien existe un crecimiento importante de “smartphones”,  éstos aún se concentran en lo recreativo de los dispositivos. Pero lo más evidente es el caso del propio Estado, en donde a pesar de avances importantes (por ejemplo, Factura Electrónica) una gran cantidad de entidades siguen trabajando con procedimientos y servicios basados en papel y en donde la introducción de tecnología mejoraría la situación en forma importante.

Lo más relevante, sin embargo, es que el Estado no tiene una Política de Desarrollo Digital[3] y además no tiene la institucionalidad para definirla y ejecutarla, más allá del desarrollo de la infraestructura de comunicaciones. La falta de una Política en este sentido es muy difícil de explicar en un contexto donde casi todas las naciones reconocen su importancia y han creado mecanismos institucionales para afrontarla (por ejemplo, el Ministerio TIC colombiano o la Agencia de la Sociedad de la Información y del Conocimiento AGESIC del Uruguay).

Cómo afrontar el Desarrollo Digital en el Perú

El primer punto es cambiar el círculo vicioso creado por la falta de institucionalidad y de política  a partir de una visión y liderazgo claros.   El reconocimiento del más alto nivel decisor del país de que debemos insertarnos dentro de las Sociedades Avanzadas a través del Desarrollo Digital es clave para romper este círculo.


A partir de este Liderazgo es necesario crear los instrumentos necesarios para poner en marcha la transformación:
  • Política Digital
  • Arreglo Institucional
  • Plan Digital Perú

La Política Digital implica definir el conjunto de acciones estratégicas que deberán desarrollarse en el marco de insertar a las TIC en todos los estamentos de la sociedad. La gran característica de la Política TIC es que es transversal a todos los sectores y que es el sostén del desarrollo de los mismos. Dentro de esta política se incluye, por ejemplo:
  • Acceso y Asequibilidad de la infraestructura (redes, dispositivos y servicios)
  • Alfabetización Digital de los Ciudadanos para el uso de las TIC
  • Apoyo a las MIPYME para uso de las TIC
  • Desarrollo de la Industria TIC
  • Gobierno Digital
  • Derechos de los ciudadanos en Internet, entre otros     

Pero además soporta a los demás sectores, como por ejemplo:
  • Política Digital para Educación
  • Política Digital en Salud
  • Incremento de la Formalidad y Productividad a través del Uso y apropiación de las TIC
  • Mejora de los servicios básicos (agua, luz, etc.)
  • Seguridad Ciudadana con soporte digital, etc.

El Arreglo Institucional implica definir la organización y las reglas que permitan que la política pueda desplegarse. En este caso deberán cubrirse los siguientes aspectos:
  • Estratégico, de definición y coordinación de políticas con otros sectores
  • Implementación de las Políticas y Planes de Desarrollo Digital
  • Operación de los Servicios
  • Financiamiento del desarrollo digital

En principio se presentan tres áreas funcionales que deberán enfrentarse en el arreglo:
  • Infraestructura de TIC. Para el despliegue de la infraestructura (por ejemplo de Telecomunicaciones)       
  • Desarrollo de la Economía Digital. Para que las TIC efectivamente penetren los procesos productivos y sociales.
  • Gobierno Digital. Para la transformación del propio Estado. 

Existen varias opciones para el desarrollo del arreglo institucional que pueden conjugar estos requerimientos además que pueden implantarse progresivamente. Desde un Viceministerio TIC, hacia una Agencia Digital o incluso un Ministerio de las TIC.

Modelo de Arreglo Institucional (Fuente: CNC y elaboración propia)
Finalmente el desarrollo digital deberá contar con un Plan Digital Perú que establezca los objetivos, entregables, responsables y recursos para ejecutar las diversas acciones necesarias (como referencia podemos nombrar al Plan Vive Digital de Colombia[4]). 

Conclusión

Si realmente queremos alinear el desarrollo del país hacia el futuro será necesario definir una Política de Desarrollo Digital e implantar una Institucionalidad mínima.  Si bien, puede no parecer urgente de acuerdo a la visión de los problemas nacionales su importancia es tal que no definirla y ejecutarla nos haría asumir muy altos riesgos de cara a este futuro que deseamos todos.

La definición e implementación de esta política e institucionalidad  no debería ser ya un tema de discusión: Los argumentos que abonan por su desarrollo son amplios tanto desde puntos de vista económicos como sociales o desde la perspectiva de expertos o profesionales.  Por otro lado los representantes de la sociedad civil la reclaman insistentemente.

Es  necesario que en los sectores políticos y decisores se entienda claramente que éste no es un tema de infraestructura o tecnología sino que se trata de enrumbar el país hacia el desarrollo con las demandas del siglo XXI.







[1] Ver Estudio CNC Impacto del Arreglo Institucional TIC en Perú, R Katz, CNC
[3] Si bien se tiene la Agenda Digital peruana del 2011, se considera que esta no se convirtió en una Política de Estado. 
[4] http://www.mintic.gov.co/portal/604/articles-5193_recurso_2.pdf