domingo, 25 de septiembre de 2016

El Perú y la Transformación Digital

La Transformación Digital

En todos los sectores empresariales se habla de una u otra forma de la transformación digital y como ésta puede definir la permanencia de las empresas en sus mercados. La transformación Digital se puede entender como el cambio de los modelos de negocio (es decir de la forma como las empresas entregan valor a sus clientes) basado en la aplicación de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones TIC.

Las TIC  han ido penetrando y cambiando los procesos económicos, productivos  y  sociales afectando todos los ámbitos de nuestras comunidades. Además, actualmente estamos en los inicios de lo que se ha denominado la 4ta Revolución Industrial, en donde la confluencia de varias tecnologías (Internet de las cosas, Inteligencia Artificial, Robótica, Fabricación Aditiva, entre otras) amenaza con transformar profunda y traumáticamente nuestras sociedades.

La mayor parte de los Estados han entendido que este proceso los afectará en gran medida y han desarrollado políticas públicas que buscan que sus países se inserten dentro de este proceso de cambio con diversos enfoques, con diversas herramientas y con diversos resultados. Lo cierto es que los que lo han enfrentado oportunamente pueden ofrecer avances importantes en este tema (podemos citar el caso de Uruguay como ejemplo de Latinoamérica).

Los riesgos de no insertarnos adecuadamente en la Transformación Digital

Se debe entender que la Transformación Digital afectará inevitablemente al Perú y que este proceso global conlleva riesgos que deben ser afrontados. El primero de ellos está asociado a que no podamos integrarnos efectivamente a los nuevos procesos productivos haciendo que nuestro país pierda competitividad de forma acelerada. Por ejemplo, una PYME que no usa adecuadamente la tecnología y que no puede insertarse en el mercado global,  o por otro lado una transnacional que no implementa una sede en Perú sino en un país vecino por falta de las condiciones de redes o capacidades laborales. Ambos casos, de alguna forma ocasionarían una disminución del empleo y de las condiciones de vida.

Un segundo riesgo está referido a la exclusión. De no mediar políticas que hagan que el acceso,  asequibilidad, uso y apropiación de las tecnologías favorezca a todos los sectores, se presentará la exclusión digital que acentuará los efectos de la exclusión social. Simplemente, nuestros jóvenes de sectores no favorecidos no serán competitivos en esta nueva sociedad.
http://www.aprender20.es/periodico/node/593
Un tercer riesgo va hacia no cubrir la demanda social de los sectores jóvenes y emergentes. Principalmente, si el Estado no cubre las demandas de servicios digitales que estos sectores van a demandar se producirá un alejamiento de los ciudadanos con el Estado con sus lógicas consecuencias en la inestabilidad política.
Las consecuencias de estos efectos se traducirían en: incremento de la desigualdad, incremento de la pobreza e incremento de la conflictividad social y política,  con un resultado final que por ahora no podríamos predecir.

La situación actual del Perú en el Desarrollo Digital

El Perú se encuentra en un rango medio de desarrollo digital o digitalización (proceso por el cual un país absorbe las TIC para su desarrollo) respecto a los países latinoamericanos[1] (por debajo de  Chile, Colombia, México y Ecuador)  y si bien existen expectativas de crecimiento los índices globales más bien apuntan en lo contrario, siendo que en el índice de desarrollo digital de la Unión Internacional de Telecomunicaciones UIT hemos descendido del puesto 91 en el 2010, al puesto 104 en el 2015[2], mientras que por ejemplo nuestro vecino Colombia subió del puesto 83 al 75.
Índice de Desarrollo TIC - UIT
Al margen de los indicadores globales y los estudios realizados,  observamos claramente que el uso y apropiación de las TIC en el Perú está por debajo de lo que un país de nuestro nivel debería tener. Las TIC no son herramientas comunes de productividad en las PYME; y en el caso de los ciudadanos,  si bien existe un crecimiento importante de “smartphones”,  éstos aún se concentran en lo recreativo de los dispositivos. Pero lo más evidente es el caso del propio Estado, en donde a pesar de avances importantes (por ejemplo, Factura Electrónica) una gran cantidad de entidades siguen trabajando con procedimientos y servicios basados en papel y en donde la introducción de tecnología mejoraría la situación en forma importante.

Lo más relevante, sin embargo, es que el Estado no tiene una Política de Desarrollo Digital[3] y además no tiene la institucionalidad para definirla y ejecutarla, más allá del desarrollo de la infraestructura de comunicaciones. La falta de una Política en este sentido es muy difícil de explicar en un contexto donde casi todas las naciones reconocen su importancia y han creado mecanismos institucionales para afrontarla (por ejemplo, el Ministerio TIC colombiano o la Agencia de la Sociedad de la Información y del Conocimiento AGESIC del Uruguay).

Cómo afrontar el Desarrollo Digital en el Perú

El primer punto es cambiar el círculo vicioso creado por la falta de institucionalidad y de política  a partir de una visión y liderazgo claros.   El reconocimiento del más alto nivel decisor del país de que debemos insertarnos dentro de las Sociedades Avanzadas a través del Desarrollo Digital es clave para romper este círculo.


A partir de este Liderazgo es necesario crear los instrumentos necesarios para poner en marcha la transformación:
  • Política Digital
  • Arreglo Institucional
  • Plan Digital Perú

La Política Digital implica definir el conjunto de acciones estratégicas que deberán desarrollarse en el marco de insertar a las TIC en todos los estamentos de la sociedad. La gran característica de la Política TIC es que es transversal a todos los sectores y que es el sostén del desarrollo de los mismos. Dentro de esta política se incluye, por ejemplo:
  • Acceso y Asequibilidad de la infraestructura (redes, dispositivos y servicios)
  • Alfabetización Digital de los Ciudadanos para el uso de las TIC
  • Apoyo a las MIPYME para uso de las TIC
  • Desarrollo de la Industria TIC
  • Gobierno Digital
  • Derechos de los ciudadanos en Internet, entre otros     

Pero además soporta a los demás sectores, como por ejemplo:
  • Política Digital para Educación
  • Política Digital en Salud
  • Incremento de la Formalidad y Productividad a través del Uso y apropiación de las TIC
  • Mejora de los servicios básicos (agua, luz, etc.)
  • Seguridad Ciudadana con soporte digital, etc.

El Arreglo Institucional implica definir la organización y las reglas que permitan que la política pueda desplegarse. En este caso deberán cubrirse los siguientes aspectos:
  • Estratégico, de definición y coordinación de políticas con otros sectores
  • Implementación de las Políticas y Planes de Desarrollo Digital
  • Operación de los Servicios
  • Financiamiento del desarrollo digital

En principio se presentan tres áreas funcionales que deberán enfrentarse en el arreglo:
  • Infraestructura de TIC. Para el despliegue de la infraestructura (por ejemplo de Telecomunicaciones)       
  • Desarrollo de la Economía Digital. Para que las TIC efectivamente penetren los procesos productivos y sociales.
  • Gobierno Digital. Para la transformación del propio Estado. 

Existen varias opciones para el desarrollo del arreglo institucional que pueden conjugar estos requerimientos además que pueden implantarse progresivamente. Desde un Viceministerio TIC, hacia una Agencia Digital o incluso un Ministerio de las TIC.

Modelo de Arreglo Institucional (Fuente: CNC y elaboración propia)
Finalmente el desarrollo digital deberá contar con un Plan Digital Perú que establezca los objetivos, entregables, responsables y recursos para ejecutar las diversas acciones necesarias (como referencia podemos nombrar al Plan Vive Digital de Colombia[4]). 

Conclusión

Si realmente queremos alinear el desarrollo del país hacia el futuro será necesario definir una Política de Desarrollo Digital e implantar una Institucionalidad mínima.  Si bien, puede no parecer urgente de acuerdo a la visión de los problemas nacionales su importancia es tal que no definirla y ejecutarla nos haría asumir muy altos riesgos de cara a este futuro que deseamos todos.

La definición e implementación de esta política e institucionalidad  no debería ser ya un tema de discusión: Los argumentos que abonan por su desarrollo son amplios tanto desde puntos de vista económicos como sociales o desde la perspectiva de expertos o profesionales.  Por otro lado los representantes de la sociedad civil la reclaman insistentemente.

Es  necesario que en los sectores políticos y decisores se entienda claramente que éste no es un tema de infraestructura o tecnología sino que se trata de enrumbar el país hacia el desarrollo con las demandas del siglo XXI.







[1] Ver Estudio CNC Impacto del Arreglo Institucional TIC en Perú, R Katz, CNC
[3] Si bien se tiene la Agenda Digital peruana del 2011, se considera que esta no se convirtió en una Política de Estado. 
[4] http://www.mintic.gov.co/portal/604/articles-5193_recurso_2.pdf 


miércoles, 10 de agosto de 2016

Qué nos dice el descenso del Perú en el Índice de Desarrollo del Gobierno Electrónico EGDI de la ONU

El 29 de Julio del presente la Oficina de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas liberó la Encuesta de Gobierno Electrónico 2016[1], que muestra el progreso de las naciones en la promoción del Gobierno Electrónico con un énfasis, en esta ocasión, en  su potencial para soportar el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030. El reporte señala al Reino Unido seguido de Australia y la República de Korea como los líderes dentro de los 193 países del mundo. El Perú en esta encuesta ocupa el puesto 81 habiendo descendido 9 posiciones en relación al reporte del 2014 y 28 posiciones en relación al primer reporte del año 2003.
Si bien los resultados de los índices internacionales deben tomarse en su contexto y contrarrestarse con la realidad dentro de cada país, nos proporcionan una gran fuente de información para lo que debería ser un proceso de concienciación y de toma de decisiones por las organizaciones responsables. Esta encuesta de las Naciones Unidas creo que es muy consistente en su propósito y respecto por lo menos a nuestro país, bastante acertada. Establece un tema que es además crucial: El Gobierno Electrónico (o su evolución hacia el Gobierno Digital) es un instrumento clave e imprescindible del desarrollo.
La encuesta define dos índices. El primero es el Índice de Desarrollo del Gobierno Electrónico (E-Government Development Index, EGDI) que mide el progreso del desarrollo del Gobierno Electrónico en los países. Este índice es el promedio ponderado de los valores normalizados de tres dimensiones: el alcance y calidad de los Servicios En Línea (Online Service Index, OSI), el avance en la implementación de la infraestructura de telecomunicaciones (Telecommunication Infrastructure Index, TII), y el Capital Humano inherente (Human Capital Index, HCI). El segundo es el Índice de Participación Electrónica (E-Participation Index, EPI) que mide la participación de los ciudadanos en los asuntos del estado a través de medios electrónicos e incluye: “e-information” – provisión de información en Internet, “e-consultation” – organización de consultas públicas en línea y “e-decision-making” – involucramiento directo de los ciudadanos en los procesos de decisión del Estado. En este caso me voy a concentrar en el primero de los índices, el EGDI.
El primer aspecto a considerar es la evolución del Perú en la encuesta. Considerando que esta se toma desde el 2003 ya podemos establecer ciertas consideraciones no sólo a los valores actuales sino también respecto a las tendencias y además hacerlo en comparación con los países que más cercanos están a nuestro desarrollo como son los de la Alianza del Pacífico y nuestro vecino Ecuador. Si examinamos el cuadro de evolución del ranking del EGDI (figura 1) observamos que todos los países mencionados excepto Ecuador tienen una cierta tendencia a la baja. Si bien México ha subido en la encuesta aún no recupera la posición del 2012 y Colombia no ha podido mantener su posición 31 del 2010. El caso de Ecuador es bastante meritorio puesto que en cuatro años ha subido 28 posiciones.  En el caso de Perú, descendemos 9 posiciones respecto al 2014 pero 28 respecto al 2003. Es nuestro caso es preciso notar tres aspectos: una clara tendencia a la baja, una distancia importante con respecto a los países de la Alianza del Pacífico y que Ecuador por primera vez nos ha superado en este ranking.
Figura 1
No es sorprendente que los países latinoamericanos en general estén descendiendo. Si bien hay países en la región con un fuerte acento digital, sus esfuerzos son aún limitados frente al desarrollo de políticas digitales de los países de otras regiones. Es decir, los países latinoamericanos avanzan, pero no al ritmo necesario. Este resultado puede aclararse si comparamos esta vez los valores del índice y no las posiciones (figura 2). Salvo Ecuador y Colombia los países en el gráfico parecen haberse mantenido dentro de sus valores. El caso del Perú es claro en mi opinión, simplemente su avance es muy poco en relación a lo necesario para siquiera mantenerse en su posición lo que equivale en realidad a un proceso de estancamiento y retroceso. Si bien tenemos servicios importantes (como la facturación electrónica) la Encuesta toma en cuenta la integridad de las políticas y no sólo los servicios individuales.
Figura 2
Para ahondar un poco más en los factores que están determinando nuestra posición en este reporte podemos analizar los subíndices comparados contra la encuesta anterior del 2014 (tabla 1).   Si bien llama la atención el bajo valor de las suscripciones de banda ancha inalámbrica (dato que merecería una revisión dada las diferencias que existen entre países en la definición de banda ancha), lo más relevante y además lo que podría cambiarse rápidamente es lo referente a los servicios en línea (por un lado, la infraestructura tarda en implantarse y por otro, los cambios en capital humano son igualmente de mayor plazo). En el cuadro se observa el poco desarrollo que se ha tenido en estos servicios respecto al reporte del 2014 (además un examen de reportes anteriores indica un pobre avance a través de los años). Siendo evidente la importancia de contar con servicios transaccionales y servicios integrados, los valores indicados nos confirman el bajo grado de evolución de nuestros servicios electrónicos.

Tabla 1


Para contrastar estos valores del OSI con la información del país podemos ir al Portal de Servicios al Ciudadano y Empresas - PSCEM[2] administrado por la Oficina Nacional de Gobierno Electrónico e Informática - ONGEI y revisar el Catálogo de Servicios En Línea. Encontraremos alrededor de 60 servicios declarados por las propias entidades como transaccionales, aunque muchos de ellos realmente no deberían estar en esta categoría (por ejemplo, el libro de reclamaciones). Además, habría que indicar que la mayoría de estos servicios no cubren el ciclo completo del servicio en línea teniendo de alguna forma un componente presencial (por ejemplo, para el pago; que en muchos casos se tiene que hacer en la ventanilla del Banco de la Nación) con lo que podríamos indicar que no son servicios plenamente transaccionales.
Mi conclusión respecto al informe es que refleja la situación del Perú.  Como país de nivel de ingreso medio superior nos encontramos rezagados en la adopción del Gobierno Electrónico respecto a los países de nuestro mismo nivel. La situación, sin embargo, es aún más grave. El informe confirma una tendencia al estancamiento que se correlaciona con la apreciación del poco interés que a este tema le ha dado el Estado en las diferentes administraciones. Al momento, por ejemplo, no contamos con una estrategia definida de Gobierno Electrónico y mucho menos con un Plan de Desarrollo. De seguir la situación y considerando los ciclos de la encuesta sólo podríamos predecir (al margen de las correcciones en los datos de infraestructura) que seguiremos descendiendo, a menos que, con un compromiso decidido del Estado peruano se asuma el reto que el propio informe de la OCDE sobre Gobernanza del Perú indica de: “Poner al Gobierno Digital al centro de la reforma del sector público”.










domingo, 24 de julio de 2016

El Gobierno Digital y el informe Perú de la OCDE


En junio del presente la Presidencia del Consejo de Ministros del Perú PCM liberó el Estudio de Gobernanza Pública del Perú[1], elaborado por el grupo de trabajo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dentro del contexto del Programa País dirigido a establecer las condiciones que permitan al Perú integrarse a dicha organización. El informe está orientado a evaluar las capacidades actuales y los posibles cursos de acción relacionados a que el Perú logre establecer sus objetivos para la reforma de la administración pública. Entre los varios aspectos que lo conforman (Centro de Gobierno, Planeamiento y Monitoreo, Descentralización, Servicio Civil y Gobierno Abierto) se encuentra el de Gobierno Digital.

El informe le dedica el capítulo 6: Integrando el Gobierno Digital dentro de la Modernización del
Sector Público (pag.209), donde evalúa el estado actual de las políticas digitales del Estado y establece las principales recomendaciones basadas en esta evaluación y en la visión de la OCDE del Gobierno Digital. En los temas de evaluación encuentro algunas imprecisiones o vacíos que felizmente no llegan a invalidar las recomendaciones que considero totalmente pertinentes. Por ejemplo, el reporte menciona que “El gobierno peruano ha creado una visión estratégica común para el desarrollo de la Sociedad de la Información: La Agenda Digital Perú 2.0, adoptada en el 2011”, cuando es obvio para la mayor parte de las personas involucradas en el tema digital peruano que dicho documento no ha tenido la relevancia requerida en las políticas de Estado incluso luego de convocada, recién a finales del 2015, la Comisión Multisectorial encargada de su seguimiento y evaluación CODESI.

Un hallazgo importante sustentado en la apreciación de los autores (563 pág. 209) apunta a establecer que el Estado peruano posiciona al Gobierno Digital desde una perspectiva tecnológica y considera su desarrollo como un asunto TIC (es decir de tecnología). Tengo que indicar que de lo observado desde mi trabajo actual concuerdo plenamente con dicho hallazgo. El Estado en general le ha dado a las TIC un rol principalmente de soporte tecnológico y no el de agente de transformación de sus servicios y procesos, y a pesar de importantes logros (por ejemplo, facturación electrónica) aún el despliegue de los servicios electrónicos es notoriamente insuficiente.

El informe establece que se debe considerar la evolución del concepto de gobierno electrónico hacia el gobierno digital el cual la OCDE define como (traducción propia)[2]: “el uso de las tecnologías digitales, como una parte integrada de las estrategias de modernización del gobierno, para crear valor público. Se basa en un ecosistema de Gobierno Digital compuesto de actores del gobierno, organizaciones no gubernamentales, empresas, asociaciones civiles e individuos que soportan la producción y acceso a los datos, servicios y contenidos a través de interacciones con el gobierno”.

Definido el Gobierno Digital y realizada la evaluación de la situación actual, lo más importante del informe son las recomendaciones. En este artículo las voy a enumerar brevemente teniendo material para ampliar algunos aspectos en siguientes entregas. Las recomendaciones se resumen en las siguientes (nuevamente traducción propia):

·           Poner al Gobierno Digital al centro de la reforma del sector público

o    Adoptar un concepto más amplio de Gobierno Digital que el de Gobierno Electrónico. Se refiere a integrar al Gobierno Digital como una herramienta o habilitador estratégico clave de su reforma pública.

o    Comprometerse regular y estratégicamente con los “stakeholders” relevantes y todos los niveles de gobierno, bajo el propósito de incluir sus requerimientos en el desarrollo de la estrategia y servicios digitales.

o    Introducir una visión en la estrategia basada en un “consenso de largo plazo” de todos los interesados relevantes y soportada por un pan de acción coherente a través de los sectores y niveles de gobierno.

·           Asegurar el liderazgo para una más robusta gobernanza, gestión y planeamiento   

o   Revisar el marco de gobernanza buscando compromiso y soporte de alto nivel a la estrategia digital creando un marco institucional con una posición senior de alto nivel formalmente responsable.

o   Construir una estructura organizacional y financiera para el Gobierno Digital para incorporar la estrategia digital dentro de los correspondientes planes multianuales y de modernización. Además, definir e implementar un marco robusto de evaluación y medición con resultados de mediano y largo plazo y con sus respectivas metas e indicadores.

o   Identificar mecanismos de financiación para asegurar las inversiones adecuadas.

o   Adquirir las tecnologías digitales basado en evaluaciones de los activos existentes y acuerdos entre agencias.

·           Llevar a cabo la digitalización usando un enfoque coherente e integrado a través del país. 

o   Alejarse de los desarrollos y proyectos aislados y crear una masa crítica de buenas prácticas para compartir, promover y soportar el escalamiento de iniciativas exitosas.

o   Tomar ventaja de las TIC para fortalecer el compromiso y la interacción pública (en línea con el Gobierno Abierto).

o   Conducir el cambio hacia los servicios transaccionales a través de una gestión proactiva de canales.

o   Identificar áreas prioritarias transversales clave para todo el sector público sobre los cuales focalizar esfuerzos e inversiones.

o   Soportar la implementación de cambios legales y hacer uso efectivo de habilitadores horizontales (por ejemplo, interoperabilidad).

·           Allanar el camino para un sector público impulsado por los datos (data-driven)

o   Desarrollar y asegurar el compromiso del liderazgo político para implementar la estrategia hacia el cambio a una cultura impulsada por datos en el sector público y promover los Datos Abiertos en el Gobierno.

o   Planificar y ejecutar un marco de Datos Abiertos.

o   Permitir y promover la producción, uso y reutilización de los datos entre el gobierno y actores no gubernamentales.

Si bien estas recomendaciones pueden parecer generales (aunque el informe las precisa un poco más) configuran importantes líneas de acción que deberían considerarse en el desarrollo de la Política Digital del Estado y específicamente en el capítulo de Gobierno Digital como eje de la modernización del Estado.

El enfoque de las recomendaciones me queda claro. En primer lugar, está el aspecto político en la forma como se debe conducir la reforma del sector público y en la necesidad de establecer una visión compartida y multiestamentaria. A continuación, se precisa la necesidad de establecer un fuerte liderazgo que implemente una gobernanza y un sistema de gestión capaz de desarrollar los objetivos de la reforma. Lo siguiente ronda más con aspectos de implementación imprescindibles para obtener resultados mostrables y demostrables. El último se enfoca en el componente de los datos como base para el funcionamiento del Estado haciendo el enlace con el Gobierno Abierto (al cual le dedica un capítulo en el informe).

Considero que la primera recomendación es la más importante y en nuestro caso además es la más disruptiva dado que implica un cambio de paradigma sobre la forma como se ha concebido la reforma del sector público. Considerando el estado actual de desarrollo de los países y de la tecnología, y no importando el nivel de desarrollo actual de nuestro país, el “poner al Gobierno Digital en el centro de la reforma del sector público” es el primer cambio de política imprescindible para una efectiva modernización, y moderno significa actual, del Estado.



[1] Public Gobernance Review of Perú, GOV/PGC(2016)13/ANN http://sgp.pcm.gob.pe/wp-content/uploads/2016/06/PGRPeru_OLIS.pdf

martes, 14 de junio de 2016

El Gobierno Digital, más allá de la Modernización del Estado

La evolución digital de la sociedad  impone a las empresas enormes retos para adaptarse y ser competitivas.  Los modelos de negocio se transforman  y las relaciones con los clientes ofrecen posibilidades nunca antes vistas. La transformación digital se convierte así de una opción deseable a un imperativo de sobrevivencia.  Al igual que las empresas,  los Estados están sujetos a estos cambios y los países avanzados en su mayoría lo enfrentan con la importancia que amerita. En el Perú la política de modernización del  Estado obedece a un modelo que ya no está alineado al entorno actual y necesita ser actualizada a un nuevo modelo de transformación hacia un Estado Digital.

Es necesario entender los profundos cambios que se están dando debido a la digitalización de los procesos económicos, sociales y culturales. Se modifica la producción de los bienes y servicios y los  productos mismos, el intercambio económico cambia, las relaciones sociales cambian, los patrones de conducta cambian, mientras que la información fluye en nuestras sociedades sin que siquiera ya tengamos conciencia de su impacto. En nuestro mundo global el Perú está inmerso en este proceso así no seamos una sociedad avanzada y nos afecta inevitablemente. El Estado debe liderar este proceso de transformación, pero en primer lugar debe cambiar su propio funcionamiento ya que de no hacerlo se convertirá en sí mismo en una traba a la competitividad y desarrollo del país.
La transformación digital del Estado es mucho más que sólo la utilización de la tecnología. La mejora de procesos y la introducción de tecnología como soporte a éstos son notoriamente insuficientes. La gestión por procesos y la gestión por resultados debe ser re enfocada considerando el entorno digital y el servidor público debe igualmente adaptarse. La transformación digital genera nuevos esquemas de relación con el ciudadano y nuevas formas de proporcionarle valor público. Desde este punto de vista es claro que la actual política de modernización del Estado no cubre los requerimientos que nos impone la situación actual y debe evolucionar hacia una Política de Gobierno Digital. 
Fuente: CNC Perú Línea TIC y elaboración propia

El Gobierno Digital debe ser entendido como una Política de Estado que alinea las estrategias, los planes, los procesos, los servicios y la cultura del Estado a esta nueva sociedad. Como tal, debe redefinir los mecanismos de relacionamiento con el ciudadano, debe entregar una nueva propuesta de valor basada en los servicios digitales, debe optimizar los procesos del Estado digitalizándolos y debe transformar al servidor público dándole nuevas capacidades. Está política para desarrollarse deberá  complementarse con los demás elementos presentes en una reforma: Estructura y Gobierno, Normatividad y Regulación, y Talento Humano. La diferencia clave respecto a la política anterior es que el elemento aglutinador y central es en este caso el enfoque digital.   

Como dicho así, el Gobierno Digital puede parecer abstracto, se puede ilustrar el concepto con un ejemplo: La Carpeta Ciudadana. Se trata que el ciudadano tenga reunido en un repositorio digital  y bajo su control los principales documentos de valor legal que establecen su relación con el Estado y que serán alimentados por las entidades de éste. Se define así una nueva propuesta de valor basada en un servicio digital que cambia el relacionamiento del Estado con el ciudadano, quien en lugar de pedir los documentos los recibirá luego que un procedimiento se ejecute, por ejemplo al culminar un proceso de divorcio.


La implantación de una Política de Gobierno Digital es una tarea impostergable si queremos que nuestro País se desarrolle en línea con los requerimientos de este  siglo y pueda en algún momento ser considerado realmente dentro de las naciones avanzadas. Sin embargo, requerirá de un alto componente de liderazgo en el más alto nivel,  de la creación de una institucionalidad fortalecida y empoderada  y de la ejecución de  los planes correspondientes  con los recursos financieros y humanos capaces de cumplir con este desafío. 

¿Por qué este Blog?

El propósito de este Blog es presentar información e intercambiar ideas sobre los diversos aspectos del desarrollo digital especialmente para el caso del Perú, en donde los peruanos tenemos grandes tareas pendientes.

En  las Tecnologías de la Información y Comunicaciones estoy comprometido desde mis tiempos de universitario y como profesional he desempeñado diversas posiciones relacionadas directa o indirectamente. Mi labor actual centrada en la elaboración de una visión pública sobre las TIC y su impacto en el país me revela el alto grado de "aspectos pendientes" que aún tenemos por desarrollar y para lo cual es necesario presentar información, discutir tanto conceptos como acciones y llegar a un consenso que nos permita avanzar.

Espero que este Blog contribuya a tal propósito  

Así que, bienvenidos y gracias de antemano por su participación